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MORELIA, Mich., 29 de octubre de 2025.- Diputados de Morena y del Partido del Trabajo en el Congreso de Michoacán atribuyeron la crisis actual del campo mexicano al “abandono neoliberal” y respaldaron la política agroalimentaria impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, al destacar que se busca resolver los conflictos con productores mediante el diálogo y sin represión.
Durante la sesión legislativa de este miércoles, la diputada Belinda Iturbide Díaz, de Morena, señaló que el sector agrícola enfrenta “altos costos de producción, caída de los precios internacionales y condiciones desiguales del comercio global” que han reducido la rentabilidad y generado incertidumbre entre los productores nacionales.
Recordó que los precios del maíz se determinan por factores internacionales, entre ellos la Bolsa de Chicago y las condiciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo que, dijo, ha provocado un desequilibrio económico.
En ese contexto, consideró positiva la propuesta federal de fijar el precio del maíz blanco en 6 mil 50 pesos por tonelada en estados como Guanajuato y Michoacán, así como la oferta de créditos y seguros agropecuarios.
Iturbide Díaz sostuvo que la actual administración federal “atiende al campo desde una visión social humanista”, y mencionó programas como Producción para el Bienestar, Fertilizantes para el Bienestar y Sembrando Vida, que, dijo, han contribuido a mejorar las condiciones de vida en las comunidades rurales y avanzar hacia la soberanía alimentaria.
Por su parte, el diputado Hugo Rangel Vargas, del Partido del Trabajo, recordó su participación en la organización campesina El Barzón durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando, afirmó, las protestas por el desplome del precio del maíz derivaron en actos de represión.
“Hoy nuestra presidenta Claudia Sheinbaum resolvió un problema sin tocar a nadie, sin golpear a nadie, sin que se quebrara un vidrio en las calles”, expresó. Señaló que las movilizaciones de los productores son una consecuencia de la vulneración de derechos y reconoció que el diálogo ha permitido encauzar las demandas sin violencia.
Rangel consideró que los gobiernos anteriores “apostaron al dogma de las ventajas comparativas” y dejaron de producir maíz, lo que derivó en el abandono del campo y en la pérdida de soberanía alimentaria.
Destacó el reciente acuerdo federal para crear un sistema mexicano de ordenamiento del mercado del maíz, con el objetivo de evitar el coyotaje y la especulación.
“No podemos seguir permitiendo que algo tan delicado como la producción de alimentos dependa de los vaivenes del mercado internacional”, afirmó, al subrayar la necesidad de fortalecer la intervención del Estado en la regulación del sector agrícola.
Ambos legisladores enfatizaron que el Congreso local acompañará las acciones del Ejecutivo federal y estatal en materia agropecuaria, y coincidieron en que el campo “no pide privilegios, sino justicia”.




