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MORELIA, Mich., 12 de enero de 2026.- A partir de febrero, el Partido del Trabajo encabezará la Mesa Directiva del Congreso de Michoacán, en el inicio del próximo año legislativo de la 76 Legislatura, conforme a los acuerdos políticos que rigen actualmente la conducción del Pleno. La definición del perfil que ocupará la presidencia se prevé para la próxima semana y, al interior de la bancada petista, se mantienen abiertas al menos cuatro opciones.
Entre los nombres que se encuentran en la baraja está el del coordinador parlamentario del PT, Reyes Galindo Pedraza, cuyo cargo actual le otorga una posición estratégica dentro del Congreso, al concentrar la organización política de la bancada, la negociación interna y la interlocución con otras fuerzas.
Su perfil lo coloca como uno de los aspirantes con mayores posibilidades; no obstante, también implica un dilema político, ya que para asumir la presidencia de la Mesa Directiva tendría que valorar si está dispuesto a dejar la coordinación parlamentaria, una posición con mayor margen de maniobra política, a cambio de encabezar el Poder Legislativo por un periodo acotado de nueve meses, con la incertidumbre de recuperar después ese espacio de control interno.
En la ecuación también se encuentra Baltazar Gaona, uno de los cuadros del PT con mayor permanencia legislativa. Gaona mantiene una relación cercana con el titular del Poder Ejecutivo estatal y, aunque sus posturas públicas no se identifican con la izquierda progresista y ha expresado abiertamente su rechazo a temas como el aborto, lo que le ha generado confrontaciones con movimientos feministas, ha logrado sostenerse durante dos legislaturas consecutivas bajo las siglas del partido rojo.
Su fortaleza política radica en el respaldo electoral que garantiza desde el distrito 8 de Tarímbaro, factor que podría pesar en una eventual negociación para aspirar a un cargo que nunca ha ocupado.
Otro perfil considerado es el del diputado Hugo Rangel, quien cuenta con cercanía política con el dirigente nacional del PT, Reginaldo Sandoval Flores. Rangel se ha posicionado como un legislador estudioso, con capacidad de oratoria y una línea ideológica de izquierda progresista, aunque caracterizada por la mesura y la diplomacia frente a adversarios políticos, atributos que al interior del Congreso son vistos como garantía de una presidencia legislativa sobria y sin estridencias.
En la lista figura también Vicente Gómez Núñez, quien mantiene un peso político relevante en su distrito de Tacámbaro y conserva respaldo entre la militancia petista. Su perfil se ha caracterizado por la operación política desde la discreción, sin confrontaciones abiertas, y por una lectura analítica de los procesos legislativos, condiciones que le permitirían asumir la conducción de la Mesa Directiva con legitimidad interna.
Actualmente, la Mesa Directiva es presidida por Morena y concluirá funciones en febrero. Este cambio se da en el marco de los acuerdos políticos adoptados al inicio de la Legislatura, mediante los cuales se determinó que la presidencia del órgano rector del Congreso se ejerza por periodos de nueve meses y no por un año completo, como establece la ley. Bajo ese esquema, quien resulte electo por el PT encabezará el Poder Legislativo de febrero a septiembre.
Desde el inicio de la 76 Legislatura, la Mesa Directiva ha sido presidida por el Partido Verde Ecologista de México, con Juan Antonio Magaña de la Mora, y posteriormente por Morena, con Giulianna Bugarini. En tanto, la Junta de Coordinación Política se ha mantenido bajo control de Morena, con Fabiola Alanís Sámano como coordinadora parlamentaria.
En términos de correlación de fuerzas, el Congreso de Michoacán es controlado por el bloque de la Cuarta Transformación, integrado por Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde, con el respaldo del PRD y la bancada denominada Representación Parlamentaria.
En ese contexto, la definición de la presidencia de la Mesa Directiva no sólo tendrá implicaciones administrativas, sino que representa una plataforma de proyección política e institucional para quien la ocupe, aun cuando el encargo sea de duración limitada.




