GPPT del lado de las causas de la gente: Vicente Gómez
MORELIA, Mich., 23 de marzo de 2026.- En el marco del 32 aniversario del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, el exlegislador y exmagistrado priísta Marco Antonio Aguilar Cortés colocó en el centro del debate político la figura de su hijo, Luis Donaldo Colosio Riojas, al sugerir que México mantiene una deuda con su legado y que ésta podría saldarse en el futuro inmediato.
Durante el acto conmemorativo organizado por un grupo de priístas en el Centro Histórico de Morelia, donde se dieron cita perfiles como Wilfrido Lázaro Medina y Mario Magaña, Aguilar, orador oficial en el evento, fue cuidadoso en el matiz, pero explícito en la dirección de su mensaje:
“Hay un heredero natural, yo no lo conozco, nunca he cambiado palabras con él, pero se llama también Luis Donaldo Colosio Riojas”, expresó, al referirse al hijo de Colosio, actual senador de la República bajo las siglas de Movimiento Ciudadano.
El posicionamiento no fue planteado como una designación abierta, pero sí como una valoración política que trasciende el parentesco, ante asistentes como Roberto Carlos López y Jesús Hernández Peña, quienes siguieron atentos el mensaje en el andador que conecta las plazas de Armas y Benito Juárez.
Aguilar subrayó que no se trata únicamente de ser hijo del excandidato presidencial asesinado en 1994, sino de una trayectoria propia:
“No sólo porque sea simplemente el hijo de Luis Donaldo Colosio, sino porque parece que se ha estado preparando y que ha hecho su carrera desde abajo”.
En ese sentido, enumeró el paso de Colosio Riojas por distintos cargos públicos como parte de una construcción política gradual, frente a cuadros priístas como Vicente Estrada.
“Ha sido regidor, ha sido presidente municipal, ha sido diputado, ha sido senador”.
Bajo esa lógica, el exmagistrado introdujo la idea de una deuda simbólica del país con la figura de Colosio Murrieta, que ahora, insinuó, se proyecta hacia su hijo:
“Cada vez que lo escucho y lo veo, siento que algo le debo, y creo que el pueblo de México lo ve y siente que algo le debemos”.
El planteamiento se dio en un contexto de crítica al momento actual del país, donde Aguilar advirtió una “situación difícil”, marcada, dijo, por la división social desde el poder público y por una crisis económica latente, ante la presencia también de Jaime Rodríguez López y Jorge Orozco Flores, además de exdiputados federales y locales del interior del estado.
“Se requiere unirnos, un presidente de la República lo primero que tiene que ser es presidente de todos los mexicanos y no dividir”, señaló.
Aunque evitó hablar en términos de candidatura o sucesión inmediata, su intervención colocó a Colosio Riojas como una figura con potencial para encarnar una alternativa política en los próximos años, en particular hacia el proceso presidencial de 2030.
El mensaje formó parte de un discurso más amplio en el que Aguilar reconstruyó el contexto político del asesinato de Colosio Murrieta y lanzó críticas al sistema político actual. Sin embargo, fue en este tramo donde delineó, con cautela, una posible continuidad generacional del proyecto que, según dijo, quedó truncado en 1994.
En su intervención, Aguilar advirtió sobre un escenario de deterioro institucional que, dijo, podría derivar en la pérdida del Estado mexicano si no se corrigen las condiciones actuales.
Alertó que el país enfrenta una situación límite en la que el poder público se debilita frente a otras fuerzas, al grado de plantear un riesgo mayor: “Va a llegar el momento en que ya no va a haber Estado mexicano, sino el cártel mexicano”, señaló, al referirse a una crisis de gobernabilidad que, a su juicio, ya muestra signos en distintas regiones.
El exmagistrado vinculó ese riesgo con un contexto más amplio de violencia y descomposición social, al sostener que México vive una etapa marcada por homicidios constantes y normalización de la muerte.
“No debemos permitir que México sea una enorme tumba, todos los días vemos centenares de muertos”, expresó, al tiempo que llamó a reconstruir la unidad nacional y a replantear el ejercicio del poder público para evitar que el país transite hacia un escenario de mayor fragilidad institucional.




