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MORELIA, Mich., 22 de enero de 2026.- La investigación por el homicidio de Carlos Manzo, ex presidente municipal de Uruapan, enfrenta un problema de origen que pone en entredicho su imparcialidad y abre la puerta a una estrategia deliberada para minar la credibilidad del movimiento político que él encabezaba, conocido como el Movimiento del Sombrero, advirtió el analista político Federico Berrueto.
En entrevista con Quadratín, Berrueto sostuvo que una de las líneas centrales del caso apunta a un asesinato con motivaciones políticas, lo que inevitablemente coloca bajo sospecha a actores con poder directo en el ámbito estatal, como el propio Manzo denunció en su momento.
Desde esa perspectiva, el analista consideró altamente cuestionable que el caso no haya sido atraído por la Fiscalía General de la República (FGR), pese a la presencia de fuerzas federales en la investigación.
“Está (Omar) García Harfuch con policías, soldados y Guardia Nacional, sí, pero quien debe desahogar la investigación es la FGR. El gobierno federal decidió no atraer el caso, probablemente para evitar un escenario como el de Sinaloa”, explicó.
Berrueto recordó el antecedente en Sinaloa, donde la intervención de la FGR evidenció un encubrimiento por parte de autoridades estatales en un homicidio ligado al secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada.
En ese contexto, Berrueto calificó como “moderada” la postura de la viuda de Manzo, Grecia Quiroz, y del círculo cercano al ex alcalde, al no haber cuestionado con mayor fuerza la imparcialidad de la fiscalía.
A ello se suma, dijo, una serie de actuaciones erráticas: detenciones que no prosperan, como la de la ex secretaria particular de la presidenta municipal, o el foco puesto en personal de protocolo y escoltas del propio Manzo.
“O es negligencia o es complicidad, pero lo que vemos es que se investiga a los de casa. Si van a fincar responsabilidades, que lo hagan con evidencia clara y lo digan de frente. Lo único que hay es un desorden”, señaló.
Para Berrueto, ese desorden no es casual: “Empiezo a creer que es un desorden deliberado, diseñado para debilitar la credibilidad del movimiento del sombrero. Citar a la viuda, una persona evidentemente inocente, no es un accidente; es parte de una perversidad política”, sostuvo.
El objetivo, explicó, sería sembrar la sospecha de que la autoría del crimen pudo estar dentro del propio movimiento, justo en la antesala de un proceso electoral.
“Es un diseño con miras a la elección: ir minando la narrativa, sembrar dudas y desacreditar al movimiento que representaba Manzo”, afirmó.
Ante este escenario, el analista consideró que ha llegado el momento de exigir transparencia real o, en su defecto, la designación de un fiscal independiente.
“Las autoridades tienen que informar con credibilidad. Y si no pueden hacerlo, debe nombrarse un fiscal autónomo que lleve la investigación hasta sus últimas consecuencias. Sólo así se puede llegar a la verdad”, concluyó.