Exclusiva Quadratín: irá Morón por PT, salvo que Morena reponga proceso
MORELIA, Mich., 14 de septiembre de 2026.- Si las encuestas mandan, Carlos Torres Piña debe estar tranquilo. Si la paridad decide, Fabiola Alanís tiene motivos para preparar el discurso. Y si Morena aplica alguno de sus misteriosos criterios políticos, entonces conviene no descartar a Raúl Morón.
La dirigencia nacional de Morena dará a conocer este lunes el nombre de quien encabezará la llamada defensa de la Cuarta Transformación en Michoacán, denominación provisional para quien, salvo catástrofe, rebelión interna o milagro opositor, será su prospecto a la Gubernatura en 2027.
El último ingrediente llegó este mismo lunes. De acuerdo con una encuesta publicada por el periódico La Crónica, Torres Piña se mantiene a la cabeza de las preferencias internas, aunque la competencia electoral se ha cerrado.
En un escenario abierto, el exsecretario de Gobierno aparece prácticamente empatado con Grecia Quiroz, lo que introduce una señal incómoda para Morena: una cosa es ganar dentro del partido y otra enfrentar lo que venga desde fuera.
No se trata de una fotografía aislada. Según mediciones difundidas durante septiembre por C&E Research, Demoscopia Digital, Electoralia y Consulta Mitofsky, Torres Piña aparece al frente de las preferencias entre los perfiles de la Cuarta Transformación.
Cambian los porcentajes, las distancias, las metodologías y hasta el tamaño de la sonrisa de los equipos, pero no el primer lugar.
Roy Campos resumió el tablero en fin de semana con tres nombres: Fabiola Alanís si la decisión corresponde a una mujer; Raúl Morón o Carlos Torres Piña si toca hombre.
La primera tiene a su favor el criterio de género y su cercanía con sectores importantes del poder partidista y gubernamental federal. Morón mantiene encendida la veladora que evoca 2021, y la carga de cuestionamientos y mayores negativos. Torres Piña llega con el argumento más sencillo de explicar públicamente: encabeza las encuestas.
Hasta ahí, las matemáticas. Después empieza Morena.
La encuesta es el método formal, pero no necesariamente la última palabra. Conforme a las reglas y antecedentes de sus procesos internos, la dirigencia también puede invocar paridad, competitividad, alianzas, trayectoria, honestidad, unidad, antecedentes o cualquier combinación disponible en el menú político.
Morena, además, decidió mantener bajo reserva sus propias mediciones. Los aspirantes podrán conocer algunos resultados, pero la militancia y los ciudadanos difícilmente tendrán acceso completo a las encuestas, las preguntas, la metodología y las ponderaciones utilizadas.
Es decir: habrá ganador, pero quizá no acta de calificaciones. Y los seis fueron citados para atestiguar de manera presencial el envío de humo blanco.
Así aparecen tres escenarios principales.
Si el elegido es Torres Piña, Morena podrá afirmar que respetó las encuestas y entregó la coordinación al aspirante mejor posicionado.
Si la designada es Fabiola Alanís, explicará que cumplió con la paridad y garantizó una candidatura competitiva para las mujeres, así como el punto de equilibrio en medio de la polarización.
Si el favorecido es Raúl Morón, seguramente hablará de trayectoria, estructura territorial y una “valoración política integral”, expresión suficientemente amplia para que quepan en ella encuestas, acuerdos, compensaciones y hasta viejas y lastimeras deudas partidistas.
Y si el resultado causa sorpresa, tampoco habrá demasiados elementos para reclamar. Los seis aspirantes convocados aceptaron anticipadamente las reglas y se comprometieron a respaldar a quien resulte seleccionado.
Todos prometieron unidad. Lo que no prometieron fue alegría.
Este lunes se conocerá finalmente el nombre. Lo único que quizá continúe bajo llave es la ruta exacta mediante la cual Morena llegó a él.
Porque en este proceso el verdadero suspenso no consiste en descubrir quién ganó las encuestas, sino en saber cuál criterio ganará después de las encuestas…




