La estadística criminal nos indica que muchos delitos han ido a la alza, y la percepción entre los ciudadanos es de inseguridad. Y es que a lo largo y a lo ancho del país se han venido cometiendo ilícitos que consternan a la sociedad.

Hace apenas unos días asesinaron a un joven juez federal y a su señora esposa en su domicilio particular del Estado de Colima; días después, secuestraron a un general brigadier de nuestro Ejército mexicano en el Estado de Puebla, y el viernes se atentó contra la vida del Secretario de Seguridad de la Ciudad de México, solo por mencionar algunos casos, ya que también se ha privado de la vida a policías municipales, estatales y federales, todos ellos servidores públicos del Estado mexicano, sin soslayar que también han perdido la vida personas que se encontraron accidentalmente en el fuego cruzado.

El gobierno federal debe reconsiderar un ajuste en su estrategia de seguridad nacional, que responda de manera enérgica contra las acciones ilícitas de la delincuencia. Estoy consciente de que en un Estado social y democrático de Derecho, deben anteponerse sobre todas las cosas el respeto a los derechos fundamentales, pero también aprendí en derecho penal que respetando esos derechos humanos, la tolerancia debe ser cero en momentos como los que estamos pasando, por un tiempo determinado, en aras de lograr el equilibrio social que nos permita lograr una verdadera paz.

El atentado contra el Secretario de Seguridad de la Ciudad de México nos pone de manifiesto el desprecio por la vida por parte de los delincuentes y su negación al Estado de derecho. Esta acción ilícita contra el jefe de la policia capitalina ¿fue una venganza por las acciones emprendidas contra la delincuencia, o fue la tarjeta de presentación de un cártel en la capital de la República?

Usted, ¿qué opina?