MORELIA, Mich., 23 de junio de 2021.- Al menos el 50 por ciento de los trabajadores de la Auditoría Superior de Michoacán (ASM) afiliados al Sindicato de Trabajadores al Servicio del Poder Legislativo (Stasple) acude a laborar y el otro 50 por ciento lo hace desde su casa y atiende las guardias a petición de los jefes de departamento o directores, afirmó el secretario general del gremio, Rogelio Andrade.

Por lo tanto, hay falsedad en las declaraciones del auditor superior, Miguel Ángel Aguirre Abellaneda, sobre que no asisten a trabajar desde marzo del año pasado y se les sigue pagando, “cuando en esa institución lo que hay es terrorismo laboral al imponer horarios inhumanos”, indico vía telefónica.

Además, señaló que no hay condiciones para que regresen a trabajar en su totalidad porque el mobiliario y equipo que utilizaban para desarrollar sus actividades, hasta antes del aislamiento social, fueron retirados y llevados a una bodega, supuestamente porque ya iban a ser reubicados, pero no se ha hecho y ahora no tienen un espacio o una silla para sentarse.

Se están violentando sus derechos humanos y laborales, hay violaciones al contrato colectivo de trabajo que no solo afectan a los trabajadores sindicalizados sino al personal de confianza, sobre todo a los auditores que salen a los municipios porque hasta su vida corre peligro ante la inseguridad que prevalece.

También hay irregularidades administrativas que ya están documentando para darlas a conocer a los integrantes de la Junta de Coordinación Política, a los de la Comisión de Administración y Control y a los de la Comisión Inspectora de la Auditoría Superior de Michoacán para que los atiendan y hasta entonces, comprometió, los dará a conocer públicamente.

Desde su perspectiva, los problemas en la ASM son más complejos y por eso todos los titulares de la institución en turno quieren que solo haya personal de confianza ya que se pretende manejar a los auditores y supervisores a conveniencia, por lo que no dejó de mostrar su extrañeza porque ahora que hay mesas de negociaciones para reubicar al personal sindicalizado los ofende con sus declaraciones de que cobran sin trabajar.