MORELIA, Mich., 27 de agosto de 2018.- Desde su instalación el 23 de diciembre de 2017 hasta el término de su función el 17 de julio de este año, las 16 oficinas del Instituto Electoral de Michoacán (IEM) instaladas ex profeso en los denominados órganos desconcentrados, tuvieron un costo total de 77 millones 018 mil 163 pesos.

 

En entrevista con Quadratín, la presidenta de la Comisión Electoral de Administración, Prerrogativas y Partidos Políticos, Viridiana Villaseñor Aguirre, precisó que el presupuesto fue necesario para el sostenimiento de 116 oficinas del IEM en todo el estado, lo que generó costos de arrendamientos, equipamiento y gastos operativos.

 

Detalló que para arrendamientos se destinaron 3 millones 499 mil 173 pesos, en viáticos de consejeros y capacitadores se desplegó un total de 8 millones 204 mil 573 pesos, y en el sueldo de los consejeros de los órganos desconcentrados se gastaron 63 millones 314 mil 416 pesos.

 

“Todavía está pendiente la comprobación de fondos revolventes para que los órganos desconcentrados del IEM: comidas de guardias, copias o necesidades que fueran surgiendo para cada una de sus actividades, y se les daba un fondo de 6 mil a 8 mil pesos con un manual para su ejecución”, explicó.

 

A pregunta expresa, sobre la relevancia del monto erogado, Villaseñor Aguirre recordó que fueron 116 oficinas que requirieron de ocho personas a quienes debía pagárseles, además del arrendamiento de inmuebles, lo que implica gastos.

 

“A diferencia de otros estados, en Michoacán no tenemos órganos desconcentrados que sean parte de la estructura permanente, hay otros estados como Ciudad de México que sí, y sí se pudiera ver como un gasto, pero es un acierto en la medida que permite la capacitación constante de los integrantes”, comentó.

 

Comparó que en Michoacán la instalación se realizó en diciembre, con escaso tiempo para dotar de la capacitación requerida que garantice el conocimiento de la norma. Cabe recordar que los órganos desconcentrados del IEM en el proceso electoral 2018 fueron harto cuestionados por los propios partidos políticos, cuyos representantes denunciaron acciones y omisiones que fueron desde la improvisación hasta el sesgo político.