YURÉCUARO, Mich., 15 de mayo de 2015.- Yurécuaro amaneció con incertidumbre. Las calles lucían con poca afluencia pese a que cotidianamente el flujo vehicular y de transeúntes es abundante.

Miradas desconcertantes de los habitantes delataban lo que había ocurrido la noche anterior, ese jueves que para el pueblo fue sangriento y para sus familiares, de luto.

El tono negro vestía el dolor de los familiares y de quienes vieron en Enrique Hernández una verdadera opción de progreso, ese que, a decir de ellos, difícilmente se dará a corto plazo.

Bajo un toldo azul y sillas metálicas los dolientes se aferraban al recuerdo de aquel que, ansioso de justicia, fundó y lideró el grupo de autodefensas del municipio y cuya lucha fue truncada por desconocidos que, sin motivo aparente, accionaron el arma que le arrebataría la existencia.

Su hogar, ubicado frente a la sede de su partido, Morena, que le abrió las puertas para efectuar su lucha y convertirse en la esperanza del pueblo, albergó desde las primeras horas de este viernes a familiares, amigos y militantes para llorar la partida de un luchador social.

El silencio en Yurécuaro es evidente; calló la voz de un aspirante del progreso y con ella la del pueblo que veía en él a un líder; ese silencio solo se rompía con el llanto de madre, hermanos, hijos, y con el sonido de vehículos que a su paso anunciaban la tragedia con un megáfono.

Con la vista cansada, profundo dolor y ojos llorosos ocultos tras lentes oscuros, sus allegados ofrecieron condolencias, guardias de honor y grandes coronas en memoria de su candidato, todo junto a una camioneta aún marcada por la sangre.

Con gran consternación, Marco Antonio González, representante de Morena ante el Instituto Electoral de Michoacán (IEM), informó de la reunión que desarrollarían con sus homólogos partidistas para analizar el crudo y violento hecho: “después daremos un pronunciamiento”, dijo.

Tres veladoras y un crucifijo permanecen como fiel testigo del atroz atentado en la esquina de las calles Javier Mina y Mariano Matamoros; ciudadanos al pasar observan incrédulos y temerosos el sitio.

“La mayoría de la gente que lo seguía ya tenía presentimiento de esta situación debido a la persona que era y a lo que hizo por el pueblo; pero nadie esperaba que lo fueran a hacer efectivo, y menos en un mítino en una cosa así; la misma gente que andaba con él que tuviera mucho cuidado, la gente que andaba decía que ellos andaban con mucho cuidado, por lo mismo que tenían miedo”, reveló el propietario de una tienda ubicada justo en la esquina del lugar donde se dio el ataque.

Inmersos en un ambiente de duelo, la mayor parte de la ciudadanía resintió la partida de Enrique Hernández, quien no pudo ver concretado su proyecto a favor de los habitantes que, coincidentemente, claman justicia y seguridad para un pueblo, hoy, hundido en la consternación.