FENÓMENO MEDIÁTICO CONTROLADO

Se celebró en espacios de la universidad de Hofstra, cerca de Nueva York,  el primer debate – de tres que están acordados –  entre los candidatos norteamericanos a la presidencia de la República, Donald Trump, pro el partido republicano e Hillary Clinton Rodman, pro el partido demócrata.

Debate que:

1°.-Fue enmarcado por las encuestas, puestas al día, que le conceden una ligera ventaja a la candidata demócrata, Hillary Clinton por un 46=49% sobre un 44=47% de Donald Trump: una diferencia “marginal-mínima de 2 porcentuales”.

2°.Se dice –  no hay documentos que lo confirmen – que fue visto por una cantidad superior de 100 millones de televidentes y usuarios de Smartphone (esos tilichitos electrónicos manuales e individuales-móviles), de los Estados Unidos y buena parte de Europa, América  y Asia.

3°.-Fue un espectáculo bien vendido y mejor comprado, aunque los productos a vender no dejaron satisfacción alguna, ni seguridades y dejaron más  insatisfacción que certezas  y que fue envuelto por una nube de cuestiones sin respuestas, que se tendrán hasta la noche del día 8 de noviembre, próximos.)

Se enfrentaron dos personalidades diametralmente distintas: un neopolítico, identificado con el negocio del espectáculo – un show bisness self man,  hombre hecho a sí mismo – , que, para muchos representa lo peor de nuestras sociedades, majadero, irrespetuoso, verbalmente violento – existen datos comprobables de que su temperamento y carácter son así, por sistema,  que le produce dividendos …la intolerancia, carente de urbanidad y de ideas racionales y sin elevadas ideas; zafio, con  la esquematización de todo con la fórmula de la simpleza ramplona, intolerante, mentiroso – la usa como herramienta – y ofensivo – :  son sus básicos  utensilios para estar en la política; que va a contra todo, aun siendo un conservador y que, ante el público,  no tiene patrones conductuales y cuyo fin, en este primer debate es crecer en la audiencia y en los televidentes, aunque esto de muy poco le podrá servir, dado el sistema electoral indirecto de los Estados Unidos, contra una política muy esquematizada, sumamente profesional, muy predecible, con muchas tablas en la política, que sabe controlar sus emociones, sabe cómo: A.-Vender y transmitir ideas=proyectos. B. Transmitir sus muy contadas y controladas  emociones y  sus propuestas para resolver problemas C.-Por primera ocasión podría tener las candilejas a su favor, de llegar a la presidencia de la República: siempre estuvo a la sombra de su esposo, Bill Clinton, como Primera Dama, como senadora por Nueva York y como representante popular. D.-Ahora tiene la oportunidad de crecer para ganar el 8 de noviembre próximos  el Colegio Electoral.

Por lo visto, por lo que se dejó ver en ese espectáculo nocturno del lunes,  entre Trump e Hillary Clinton, existe una distancia abismal, oceánica: una persona sin preparación ni formación, ni experiencia ni conocimiento de la política de alto nivel, y sí empresarial, frente a una estadista, con conocimiento, experiencia, conocimiento y relaciones en la política de altos niveles y vuelos: una presidenciable y un aspirante a político, pero en la política norteamericana todo puede pasar y Trump puede ser, si los electores norteamericanos así lo deciden, presidente de los Estados Unidos : (El futuro presidente de los Estados Unidos será el que llegue a la cantidad de 270, o más,  votos electorales, que hasta el momento indican que serían, hoy, 198 para  la candidata demócrata contra 165 para el candidato republicano). Aunque después se arrepientan, como lo hizo la sociedad alemana con Adolfo Hitler. Para muchos ella ganó ¿Y qué?

En base a las experiencias  de varios debates, lo importante no es quién gane, sino el que sepa manejar mejor las ideas y declaraciones surgidas en el debate y ese es trabajo de los especialistas en marketing político de cada comité de campaña y aquí, en este sector las opiniones están empatadas, no hay favoritos, ni en el debate en sí como en el trabajo posterior, de gabinete.

Ciertamente, desde el punto de vista esquemático, Clinton tiene todo para ganar: equipo de campaña, mejor y más amplio formato de oficinas territoriales,  mejor información estratégica, mayor conocimiento de la política, más dinero y mejores relaciones y presencia en todos los tipos de medios informativos, incluyendo las fatídicas redes sociales que asesinan social y políticamente. Clinton tiene todo para ganar y mucho que perder. Si quiere ganar y aspirar más a la presidencia  de los Estados Unidos no debió cometer ni un error.

Lo cierto es que el candidato republicano Donald Trump tiene todo por ganar y nada qué perder.

Este debate fue interesante, pero el determinante, dada la cercanía con el 8 de noviembre será el tercero, porque ya los dos habrán conocido las armas, escudos, fortalezas y debilidades de su adversario y habrá muy poco tiempo para control y reparar los daños.

Ahora bien, esto ¿en qué nos beneficia o nos perjudica? Viéndolo bien, en nada, pero los especuladores de talla internacional ven en esto – cualquiera que sea el resultado de cada debate y de la elección presidencial – un motivo para jugar especulativamente con el peso y con el petróleo y ganar dinero; por otro lado, la diferencia entre un republicano y un demócrata es que uno te asalta con una  Mágnum 357, cubierta en un periódico y a gritos,  a la entrada del pueblo y el otro, con una Beretta 32, en mano de seda, en pleno centro de la ciudad y con buenos modales.

Finalmente, una cosa es la campaña política y otra cosa es ser presidente y, ya en esto, no es lo mismo ser presidente de  la República (ni Primer Ministro) de Grecia, Italia Guatemala, Chile, España, Portugal, Japón – por citar algunos países -), que Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

(En el hipotético caso de que Donald Trump triunfara, muchísimas – la mayoría de sus declaraciones=propuestas serían hechas y echadas  a un lado porque el momento habrá cambiado y son otras las circunstancias=responsabilidades y mucho de lo que él afirma serían insostenibles como presidente de los Estados Unidos y su política regional, local e internacional).

Por lo pronto disfrutemos el espectáculo del marketing político.