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Foto: Facebook: Enrique Peña Nieto

Teléfono Rojo/José Ureña

 
| 28 de noviembre de 2016 | 19:33
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Y Ochoa Reza explota contra Monroy por guiar y hablar con Peña

Los poderes se mueven en privado, al margen.
O al menos lejos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) o, mejor dicho, del control del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y de su devaluado Consejo Político Nacional (CPN).
 
Vayamos a los apuntes de reportero.
 
Nueve de la mañana:
 
Enrique de la Madrid Cordero llega al restaurante Sanborns de Insurgentes, frente al edificio central del PRI, y se sienta solo en espera de algún colaborador para atender asuntos de cartera.
 
Se retira del desayunadero como si nada a las 10:30 y solo, con una discreta vigilancia a distancia como secretario de Turismo, rodea el edificio del PRI y entra al salón donde lo esperaban secretarios de estado y gobernadores.
 
Nadie repara en muchas cosas:
 
De la Madrid Cordero es citado y se reúne en privado al menos una vez con el presidente Enrique Peña Nieto y, no crea usted, para tratar solamente asuntos de la Secretaría de Turismo (Sectur).
 
Vaya la información: el hijo del ex presidente promueve y supervisa proyectos de inversión a gran nivel y habla con empresarios extranjeros para traer recursos no nada más de turismo, sino para muchas otras áreas.
 
En su humilde proceder su pasado lo avala:
 
Cuando joven hijo de Miguel de la Madrid, Enrique ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y cursó la carrera como estudiante normal.
 
Sin distinciones ni concesiones.
 
Y mire usted este dato: cuatro guardaespaldas suyos, miembros del Estado Mayor Presidencial (EMP), se inscribieron en la carrera, cursaron y se graduaron con él como licenciados de derecho.
 
 
SEVERO RECLAMO DE ENRIQUE A CAROLINA  
 
 
Terminado el acto –al principio no hubo problemas-, cuya nota política es la incorporación del gabinete presidencial al Consejo Político Nacional, Enrique Peña Nieto optó por saludar a los militantes asistentes.
 
El Estado Mayor había determinado una ruta y el presidente la desestimó.
 
Resultado: salió por una puerta no predeterminada, donde los esperaba Enrique Ochoa Reza, y en el trayecto se encontró con la secretaria general, Carolina Monroy, con quien platicó largo y amigable.
 
Eso sí Ochoa Reza estuvo para despedirlo.
 
Ah, pero luego vino lo mejor: un severo reproche de Ochoa Reza a Monroy, cuyo distanciamiento no necesita documentarse ni siquiera detallar el viejo conflicto entre ambos, presidente y secretaria del PRI.
 
Otras escenas:
 
a)  Llegó Manlio Fabio Beltrones y el equipo de seguridad le hizo valla y el sonorense saludó a todos los integrantes y quedaron tan cuates como siempre.
b)   Arribó Enrique Ochoa Reza y simplemente lo vieron pasar.
c)   Se presentó Roberto Madrazo  y no lo dejaban pasar hasta la aparición de un agente de alto nivel: “Es ex presidente del PRI. Déjenlo entrar”.
 
Y entró.
 
 
BELLO EN NOMBRE DE BARRALES Y MANCERA
 
 
No hay Constitución para la Ciudad de México y ya están los problemas en la izquierda.
 
Un adelanto: Hugo Bello Valenzo ya se siente dueño de la candidatura para el municipio (¿?) de Iztapalapa por ser dirigente del sindicato Libertad de Trabajadores de México.
 
Difunde a los cuatro puntos cardinales el apoyo de la dirigente perredista Alejandra Barrales, de la jefa delegacional Dione Anguiano y hasta del jefe de Gobierno Miguel Mancera.
 
Eso dice.
 
Ah, pero no le basta: asegura tener también el respaldo de César Cravioto, jefe de la bancada de Morena en la  Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).
 
Invencible, pues.
 
Atrás de él hay un cúmulo de denuncias bajo investigación de la Procuraduría General de la República (PGR) por muchos delitos, entre otros organizar disturbios en Nayarit y Jalisco.
José Ureña / Quadratín
José Ureña / Quadratín