Sensibilizar a servidores públicos en materia de diversidad
Gerardo A. Herrera Pérez.
Las acciones de creación y desarrollo de conciencia social son fundamentales para aterrizar los proyectos de formación y capacitación de servidores públicos; lo serán más, cuando se trata de impulsar normas que han dejado de ser hegemónicas y reduccionistas de una realidad que dejo de ser operante, frente a nuevas normas que plantean ejercicios de reconocimiento de la diversidad social, cultural y sexual.
El día de hoy 6 de diciembre, fui invitado a disertar en el marco de las Jornadas de capacitación a personal del Registro Civil sobre derechos humanos y matrimonio igualitario. Durante mi disertación que dividí en cuatro partes; 1.- marco histórico de la sexualidad hegemónica y la diversidad sexual, 2.- marco jurídico y conceptual de la diversidad sexual, 3.- Lucha del movimiento homosexual y 4.- proceso histórico del matrimonio igualitario en Michoacán y el aporte del Registro Civil de Michoacán.
Hace algunos años, en México y en Michoacán, prevalecía la existencia de la norma sexual, esto es, el reconocimiento de cuerpos de hombres y mujeres que con sexos diferentes pero complementarios, y a través del amor, generaban nuevos seres. Cualquier otro cuerpo que no tuviera este fin para la reproducción, era excluido, y era violentado en sus derechos; salvo en la edad de los Pueblos Antiguos, la Edad Media, la Ilustración y la Modernidad, han prevalecido esta norma sexual.
Al ser una sociedad diversa, hubo cuerpos que no cubrían la norma sexual por lo que tuvieron que adoptar el habitus, es decir, ser esclavos del género y mantener la invisibilidad para no ser discriminados o violentados, viviendo una doble moral que ponía en riesgo la viabilidad del proyecto de familia, al estar sustentado en una mentira; otros cuerpos, tuvieron consecuencias más trágicas, sus padres los llevaron a terapias de reconversión para quitarles lo homosexual, en estos centros de cura se les daban a dichas personas toques en los testículos al momento de estar viendo fotografías de hombres desnudos; en tanto que otros padres facilitaron que se violara el cuerpo de las mujeres para quitarles su lesbianismo.
De manera paralela, la sociedad impulso los llamados mecanismos de opresión en contra de los disidentes sexuales: uno de los mecanismos fue la invisibilidad de personas que no cumplían con la norma sexual, a éstos los estigmatizo, los nombro peyorativamente y los excluyo de sus derechos, pero también los violento, discrimino y en muchas ocasiones los asesino, porque eran diferentes a los estereotipos sociales y ponían en riesgo la viabilidad del patriarcado y de las identidades masculinas hegemónicas.
Desde finales de la década de los años sesenta del siglo pasado, prácticamente en diferentes partes del mundo, hombres y mujeres disidentes sexuales, o con orientación sexual o bien, con identidad de género o expresión de rol de género distinta a la sexualidad hegemónica han luchado por recuperar sus derechos sexuales y reproductivos.
Una de tantas luchas de la sociedad civil que atraviesa el siglo XX y XXI, es esta lucha de la comunidad diversa sexual, es una lucha por alcanzar sus derechos humanos, sus libertades; en Michoacán, en los años setenta, relata, el documento “30 años de tejerse el movimiento homosexual en Michoacán”, los hombres que ejercían el trabajo sexual en la Avenida Madero, eran atrapados por razias y llevados a la comisaria y ahí se les rapaba y en ocasiones se les ponía a barrer, tal cual, paso en 1901, con el baile de los 41 de la Ciudad de México. Durante estos años esta población vivió prácticamente en guetos públicos y privados, salirse de los mismos, constituía violentar al Estado Mexicano.
Décadas más tarde, en los años ochenta, aparece el gran flagelo del VIH, que también vino a estigmatizar a este segmento de población: recuerdan el cáncer “rosa” “castigo divino”. En 1985 llega a Michoacán el primer caso de VIH/Sida, y aquellas personas que perdían a sus parejas derivado del VIH, no podían tomar decisiones, porque legalmente no eran nada, ni nadie para hacerlo. Los años noventa sirvieron para fortalecer prácticas sociales y organizar a la sociedad y principalmente se atendieron asuntos relacionados con salud, dejando de lado los derechos civiles, políticos, registrales, económicos, culturales, sociales y de medio ambiente.
Este Siglo XXI para Michoacán ha significado el parteguas en la vida de la comunidad diversa sexual, organizaciones de la sociedad civil han impulsado fuertes cambios y transformaciones normativas y legales en su beneficio.
Hoy sin esa lucha, no se explican las modificaciones constitucionales, legales y de diseño de política pública. Solo por mencionar expresare lo relacionado con las cuestiones familiares.
Se encuentran en el Código Familiar de Michoacán, la figura jurídica de Sociedad de Convivencia, el Matrimonio Igualitario, el Concubinato Igualitario, hay acceso a la adopción de menores, se pueden hacer modificaciones de identidad de género, reservando el acta primigenia con las anotaciones correspondientes.
Al día de hoy en Michoacán, se cuenta con una Ley antidiscriminatoria y un Consejo Estatal para Prevenir la Discriminación; así como una reforma integral, por cierto la única en 72 legislatura que versan sobre asuntos de igualdad y no discriminación; por otro lado, se penaliza el delito de discriminación y otros más sobre cuestiones de homicidio y lesiones a las personas de la diversidad sexual que fueron impulsados por Grupo de Facto Diversidad Sexual en Michoacán; se cuentan con estructuras operativas en el Gobierno del Estado y en el Órgano Constitucional de Derechos Humanos que integran diseño de política pública y personal institucional que atiende el tema, entre otras acciones más, que protegen a la comunidad diversa sexual.
Al finalizar, tuve la oportunidad de ver a la juez del registro civil, la licenciada Orihuela, quien caso a las primeras cinco parejas del mismo sexo en Morelia, con ella, recordamos aquellos momentos de tensión social en la oficialización del primer matrimonio igualitario.
Al concluir la intervención de quien esto escribe, los servidores públicos se pararon de sus asientos para otorgar un aplauso pronunciado al disertante. El compartir virtudes sociales nos acerca con las personas, con las familias, con los servidores públicos. Mil gracias por la invitación.