Tras bambalinas
Santiago y El Rufo
“Reactivar el campo”
Celaya, Guanajuato, 7 de agosto del 2018
“Locura es hacer lo mismo y esperar resultados diferentes”, Albert Einstein.
R- Guarraguauuu, mi Santias, te noto contento, ¿te sacaste la lotería?
S- No, mi Rufo, no me saqué la lotería, simplemente me gustó el impacto que causó el artículo dominical sobre: “Los árboles de Andrés”; en donde creció un 50% el número de correos que acostumbro recibir de nuestros lectores.
R- Guarraguauuu, me da mucho gusto tu éxito, mi Santias, ¿y cuantos correos fueron?
S- Fueron tres, mi Rufo; normalmente llegan dos. Pero al margen de la cantidad, el contenido les dio más significancia, ya que mostraban interés respecto a las condiciones necesarias para que un proyecto de desarrollo rural y campirano sea exitoso; a lo que respondo:
En mi humilde experiencia, para que un proyecto de desarrollo rural asociado a un sector como el campesino funcione, se requiere que los campesinos, los agricultores, entiendan y quieran. En otras palabras, sin la participación, interés y compromiso de la gente del campo, por mejor diseñado que esté un proyecto no va a funcionar, no importa la cantidad de dinero que se invierta. Lo que me lleva a aquella conseja del maestro Narbona (qpd): “Si la viejita no quiere cruzar la calle, no la puedes ayudar a cruzar la calle.” Es por ello que la comunicación y cómo se presente la propuesta a la gente es esencial para el éxito del proyecto. Uno de los errores de gobernantes y líderes, es imponer su visión sin compartirla de manera que sea aceptada, lo que lleva al fracaso a muchas probables buenas ideas.
R- En tu artículo dominical, mi Santias, hablabas de la reactivación de la zona aguacatera de Comonfort y de impulsar el sistema producto agave; ¿la gente está de acuerdo?
S- En ambos casos se han tenido pláticas con los campesinos y liderazgos sociales y ejidales, así como con las comunidades indígenas y representantes de migrantes. En el caso del agave se ha incentivado la producción a través de mejorar el precio al llevar el agave a otro nivel al industrializarlo como bebida espirituosa, de hecho ya están produciendo una bebida regional derivada del agave que es bien aceptada por los mercados con la etiqueta “Mezcalpilla” (originaria de Jalpilla, Comonfort), a la que no pueden llamar mezcal, porque no tienen todavía el certificado de origen. En el tema del aguacate, esto ya ha avanzado al grado que se inició un programa piloto por parte de SDAyR (Secretaria de agricultura del estado), con apoyo del INIFAP, sembrando más de 15 has. para monitorear el comportamiento de las plantas ante los cambio climáticos y el control de plagas, para determinar comportamiento, adaptabilidad de variedades y controles fitosanitarios.
R- ¡Guauuu!, parece que todo marcha sobre ruedas, mi Santias.
S- Más bien marcha sobre aguacates, mi Rufo;… aunque lo hecho no garantiza el éxito si no se tiene la estructura institucional para aportar infraestructura, tecnología, distribución y mercados; para ello, en mi opinión, se necesita el concurso de todos para construir un modelo innovador de trabajo colaborativo entre los ciudadanos y los gobiernos que garantice el éxito de los proyectos que de ahí emanen. Proyecto al que llamo: Agroindustrias Estatales.
R- Grrr, no entiendo.
S- Te explico mi estimado can. Producir bien no es suficiente; si no tienes forma de incorporar valor añadido a tu producción, quedas a expensas de los mercados y de los “coyotes” de dos patas. Al procesar, lo que implica inversión en infraestructura y tecnología, más innovación, tu producción puede llegar a nuevos mercados y no depender de la vida en “anaquel” de un producto fresco, es decir, puedes guardar lo producido o llevarlo por todo el mundo a donde mejor lo paguen (la vieja historia bíblica de las vacas gordas y flacas), combatiendo así una de las pandemias del campo mexicano: los bajos precios de productos primarios y la carencia de estrategias de comercialización. Para ello necesitas de una empresa que administre, procese y acceda a mercados en nombre y representación de los agricultores, en donde la clave es que los productores sean “socios” (cooperativismo controlado), no proveedores, privilegiando así al productor sobre el capital, es decir, una empresa de los campesinos y agricultores que en asociación con sus gobiernos, les de la fuerza de organización e infraestructura para competir con ventaja en este mundo globalizado, ganar-ganar operando bajo el concepto de gobernanza, entendida esta como el trabajo conjunto (en equipo) de una sociedad con su gobierno; lo que traería de rebote: 1.- Una más justa distribución de la riqueza, 2.- Combate a la desintegración social y familiar, 3.- Combate a la migración y 4.- Combate a la inseguridad y a la delincuencia al proporcionar fuentes legitimas de ingreso para tener una vida digna.
R- Guarraguauuu, deja ver si entendí: ¿La clave en el campo está en la organización y libre compromiso (convicción) de agricultores, ligados a una estructura institucional que aporte infraestructura para competir en la globalización, garantice calidad, impulse la innovación y enlace con mercados?
S- ¡Así de sencillo!, perro, hagamos cosas innovadoras si queremos resultados diferentes.
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador




