Itinerario político
Uruapan, Michoacán, 2 de octubre del 2019
La criminalidad que hoy vivimos tiene origen en el modelo de convivencia social cuyo eje es: Tu pérdida es mi ganancia. De eso se tratan la globalización y la competitividad.
R- Auuu, mi Santias, creo que aciertas en tu diagnóstico, llama la atención la naturalidad con la que se jode al competidor, se denuesta al opositor y se secuestra, se asesina, se roba, al tiempo que se corrompe la mayoría de la gente cuando ve un beneficio.
S- Así es, mi Rufo, el egoísmo y el individualismo son dos realidades que corrompen a toda la sociedad, pervirtiendo nuestra naturaleza projimal; lo que simplemente es resultado de una sociedad de consumo que quiere tener más y más y gastar más y más ignorando nuestra humana naturaleza y de qué forma podemos alcanzar la felicidad sin acumular a lo pendejo y sin joder al de junto.
R- Auuu, no te entiendo, mi ínclito humano.
S- Es sencillo, mi Rufo, si entendiéramos: ¿de que se trata el vivir?, ¿qué somos?, ¿cómo somos? y ¿para qué existimos?, viviríamos en concordancia con nuestra humana naturaleza y entenderíamos que tener o consumir en exceso no aporta nada para que nos realicemos en nuestra vida, ni para que alcancemos nuestra propia plenitud y consecuentemente ser felices. Cuando alguien tiene de más, alguien tiene de menos, lo que es injusto y genera rencores y conductas agresivas y delincuenciales, así es la naturaleza humana, tú no puedes abusar del prójimo y esperar aplausos.
R- Auuu, así como lo dices, mi Santias, suena facilito, pero, como ejemplo: ¿Cómo acabarías con la delincuencia, cuando el delito, que en nuestro país no se castiga, permite, sin esfuerzo, acceder riquezas y cosas materiales que serían impensables de alcanzar con un trabajo honrado?
S- ¡Bueno!, la respuesta simple sería: Cuando sembrar un jitomate sea más rentable que el robo o el secuestro, la gente se dedicará a sembrar jitomates… Lo sé, es una respuesta simplista, pero válida; la rentabilidad o el atractivo del delito está en razón directa del beneficio vs el esfuerzo, el costo y el riesgo. Si el ladrón tuviera la certeza de que recibirá un castigo si roba, empezará a dejar de ser atractivo el delito y adquirirá valor el trabajo honrado; lo mismo si educamos a nuestros hijos para tener conciencia, desarrollando el valor de la honestidad. Si un ladrón se siente mal por robar, dejará de ser atractivo, y si la sociedad le da oportunidades de vivir con dignidad con el fruto de su trabajo, muy posiblemente dejará de delinquir; algo que no queremos ver, es que la injusticia social, producto del modelo socioeconómico, de manera natural genera violencia de parte de los desposeídos, sea vía el delito o simplemente odio y amargura acumulada.
R- Guarf, guarf, guarf, ¿estás diciendo que, si la ley se aplica desincentivaría a los delincuentes?
S- ¡Sí!, si la ley se aplica, si educamos bien y si cambiamos el modelo económico de consumo a lo tarugo y si damos oportunidad a que la gente viva con dignidad con un trabajo de ocho horas.
R- No me hagas reír que tengo mis perrunos labios partidos, mi Santias. En este país, en donde el presidente dice que los delincuentes también son pueblo y donde se permite que humillen a policías y soldados, no hay manera de hacer cumplir la ley. Pongo de ejemplo el huachicol y el secuestro de casetas de peaje, ambas cosas suceden en las narices de autoridades y de policías, y en ambos casos se infringe la ley. Lo mismo con el vandalismo, en CdMx se graban a delincuentes enmascarados destruyendo una librería Gandhi y la autoridad ausente; después salen con la babosada de que hay intereses que quieren desestabilizar al gobierno; cuando es el gobierno el que no actúa y no sirve en su responsabilidad primera: ¡Hacer cumplir la ley!
S- No tengo argumentos para contradecirte, perro, sin embargo, mi propuesta sigue siendo válida; si elevamos el costo de delinquir haciendo cumplir la ley, al tiempo que damos oportunidades de vida digna al que trabaja honestamente, el delito disminuirá de manera natural. Que hoy no sea una realidad el abuso y la indolencia de gobernantes y la ceguera de ricachones, no quita sentido a la aspiración que marca un camino a seguir.
R- Grrr, tomemos ahora tu segunda propuesta: ¡Despertar la conciencia de los malandros!, ¿de verdad crees que con la educación que hoy se recibe en casa, complementada con la mediocre educación dentro del sistema educativo, se va a despertar la conciencia de nuestros niños y jóvenes?...
S- No pues no, pero…
R- Déjate de peros, mi Santias, ¿crees que con la reforma educativa que empodera a la CNTE y al SNTE, anulando en los hechos a la SEP, a los alumnos y a los padres de familia, vamos a tener educación pública de calidad?...
S- Pero tenemos escuelas privadas, mi Rufo.
R- Guauuu. Lo sé, pero cuatro preguntas: 1- ¿Cuántas escuelas privadas privilegian la ganancia sobre la calidad de la educación? 2- ¿Cuántas escuelas privadas enseñan para convivir con valores de solidaridad y subsidiaridad vs educar para ganar dinero?, 3- ¿Cuántas escuelas privadas forman ciudadanos? y finalmente, 4- ¿Cuánta gente puede pagar escuelas privadas de calidad?...
S- Si lo que buscas es deprimirme, Rufo, lo lograste, ¿entonces no hay solución?
R- Curiosamente pienso como tú, aunque le haga al abogado del diablo, mi Santias. Creo que poco a poco tendremos más participación y conciencia social, lo que nos dará mejores gobernantes y con un trabajo conjunto, sociedad-gobierno, podremos incidir en un sistema de justicia eficaz y una educación de calidad, la que, en mi perruna opinión, debe empezar en casa. Solo así podremos ofrecer mejor calidad de vida a quién trabaja honestamente y construir ciudadanos con conciencia y valores de solidaridad y subsidiaridad para vivir felices y tener una nación prospera que pueda aspirar a ser soberana, ya que hoy no lo somos... Solo hay que esperar cien años… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador




