Rueda de Molino

Más de 10 mil muertos dan paso a la nueva “realidá”

Jorge Hidalgo Lugo

En la cúspide de la pandemia, este lunes primero de junio, se dio el banderazo para el inicio de eso que en el gobierno federal bautizaron como la “nueva realidá”.

Más de 10 mil muertos en el país como piso y un obstinado, caprichoso y falaz Andrés Manuel López Obrador, con el enfermizo afán de desafiar sus propios ordenamientos, en gira para poner en marcha las obras faraónicas que se privilegian por encima de la salud y atención de los afectados que están por llegar a 100 mil.

Nadie sabe a ciencia cierta los alcances que tendrá este relajamiento en relación a los nuevos muertos y contagios que traiga el Covid-19 al país y Michoacán no es excepción, con 2 mil 133 contagiados y 182 defunciones,  y en pleno auge de crecimiento.

De acuerdo a la estadística oficial, que debe tenerse bajo las reservas del caso por la proclividad de las autoridades federales con López Obrador a la cabeza, de mentir y ocultar la información real por eso que llaman “cuestiones de estado”, hasta antes de enviar este despacho, México estaba “en la parte más crítica de la pandemia”, según os dichos del florero próximo al desuso Hugo López-Gatell.

Esta cifra de muertos posicionó a nuestro país entre los más letales del mundo, específicamente en el número siete, por encima de Irán, Alemania y Bélgica, de acuerdo con los números recopilados por la Universidad Johns Hopkins.

Y no se trata de una posición que nos haga sentir orgullosos de que por fin seamos superiores a naciones desarrolladas o que nos ganan en economía, avance tecnológico, seguridad o mejor atención en la salud de sus enfermos. No.

Aquí lo que debe preocupar es que la decisión para relajar el confinamiento social, acabar por decreto con “Su-sana-distancia”, como comenzó y mandar al limbo a la población, no mide ni toma en consideración el endeble andamiaje hospitalario y de equipos médicos con qué se cuenta para enfrentar un mayor número de afectados, en el muy probable caso que se tiene, de que así suceda.

Dicho en otras palabras, se podrían ir por la borda los más de 40 días del #QuédateEnCasa y sumar muchos más defunciones por el virus que aun cuando ya se hizo endémico, es decir, no va a desaparecer de la faz de la tierra, hoy día no se tienen medicamentos con qué atacar y controlarlo por lo que se mantiene en alto rango de vulnerabilidad la especie humana, ante sus embates.

Y si al relajamiento oficial ordenado desde Palacio Nacional agregamos que el gran animador de la pobreza y propiciador de menesterosos en todos los rangos, ocasiona con su decisión de salir de gira por diversos puntos del país un ejemplo nocivo, la situación se complica más.

Porque la lectura que podrían dar los seguidores de López Obrador y otros más, es precisamente aceptar que el Covid-19 no existe, que es una leyenda urbana, un mito genial, creado por los poderosos para sojuzgar a las naciones débiles en materia económica.

Si el dueño del circo mañanero no le tiene miedo al contagio es porque no hay tal peligro, podría ser uno de los silogismos absurdos a aplicar por la gente en general, no sólo sus mascotas.

O también, que se maneje como ejemplo de valentía, porque si López Obrador no tiene miedo a contagiarse, siendo el hombre más poderos de México, por qué debo temer yo a contraer el coronavirus.

En fin que sólo la estadística basada en ese refrán certero y por demás lacónico de que los números nunca mienten, podrán decir al final de la ruta si había razón o no de relajar las medidas, acabar por disposición del bufón con el #QuedateEnCasa y jubilar a “Su-sana-distancia”.

Mientras tanto lo único que sí es medible y está en manos de cada individuo, es esmerarse en combatir al virus con los métodos hasta ahora conocidos y respetar al máximo a quienes aún están convencidos de no salir, ni socializar con nadie por temor al contagio.

Lo único real y contundente es que el Covid-19, como el eslogan de una legendaria estación de radio en la capital del país, ¡llegó para quedarse!…

Y el costo de ello, va a pasar factura a los gobiernos en sus diferentes niveles, con o sin fundamento.

Vale…