Impuesto disfrazado bedollista pone a prueba a diputados opositores

Jorge Hidalgo Lugo

Un nuevo embate contra la oposición se cierne en Michoacán, donde la tendencia a mentir que trae desde antes de asumir el poder Alfredo Ramírez Bedolla, pone a prueba la congruencia que se supone deben guardar a los partidos que los postularon y no defraudar a los miles de votantes que les dieron su respaldo, precisamente en busca de hacer contrapeso a los atropellos que caracterizan a Morena y sus aliados.

El dictamen y posterior discusión del Presupuesto de Egresos 2022, primero que corresponde al actual Gobierno de Michoacán, llega viciado de origen y sus actores pretenden no querer darse cuenta que al menos en el papel, el Congreso del Estado no se encuentra a su disposición ni puede responder a la máxima federal que ordena se aprueben sus atropellos “sin quitar una sola coma”.

Apenas horas después de cumplir con el ritual de entregar la propuesta al Poder Legislativo, las mentiras del gobierno bedollista circularon a alta velocidad.

Una de estas falacias fue que los diputados de oposición, promovieron y solicitaron se considerara el reemplacamiento en el paquete y con ello dar salida a una disposición de carácter oficial, con que se quiere aprovechar introducir un nuevo impuesto disfrazado, en detrimento de la economía popular, incluyendo por supuestos a los feligreses y fanáticos de lo que dan en llamar la 4T.

Con tibias réplicas para aclarar el origen de este embuste con que el gobierno bedollista buscó aventar la papa caliente a la cancha del Legislativo, los diputados de oposición montaron en un silencio sospechoso y perturbador, lo que aprovechó por igual Fidel Calderón Torreblanca, presidente de la Junta de Coordinación Política, para alardear que la propuesta presupuestal pasaría sin mayores dificultades.

Con protagonismo ante los medios, como es costumbre, el coordinador de Morena paseó triunfalista la propuesta que en su desgastado lenguaje populista, dicen garantiza priorizar “la salud, la inversión pública e infraestructura, así como los programas sociales de Bienestar en apoyo a sectores sociales vulnerables”.

Voz engolada y a tono con su particular papel aseguró que el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla propone un presupuesto transparente, sin sorpresas posteriores, abierto a ajustes estrictamente técnicos más adelante, pero no cálculos políticos, pues la proyección no esconde temas para sorprender a los diputados.

Como si fuera cosa de tejer y cantar Calderón Torreblanca presumió la proyección, sin reparar que para lograr su aprobación debe pasar por comisiones y votación en el pleno, donde por lo menos en teoría, insistimos, Morena y sus compinches no son mayoría.

Quizá porque ya tiene en su rebaño al Verde Ecologista cuyo  dirigente Ernesto Núñez Aguilar, presto y solícito salió a declarar su incondicional apoyo bajo la endeble argucia que Michoacán pasa por una “situación económica muy complicada” y eso hace viable el reemplacamiento, terminó por considerar esta alternativa viable en las estrategias de recaudación.

El oportunismo del ya no tan “niño verde”, puso en evidencia que lo dicho por el equipo de Ramírez Bedolla son otros más de sus gustados embustes, pues contra todo intento de ser considerado un impuesto disfrazado, sacó de la chistera la especie que se trata de una medida obligada por determinación federal y con visos de garantizar una mejor “seguridad” porque no se cuenta al momento con un registro confiable de vehículos circulando con troqueles de Michoacán en el espectro nacional.

Así mientras el diputado que ha hecho alarde de la promiscuidad política baja las siglas del Verde Ecologista se esmeró en defender a su nuevo mandamás en su abigarrado lance, no tuvo empacho en reconocer la medida como recaudatoria, toda vez  que “hoy Michoacán atraviesa un terrible problema financiero, y el Ejecutivo tiene la responsabilidad de sacar el barco que se llama Michoacán”.

Pero los cercanos a Bedolla que se sienten más chingones que bonitos, siguieron apelando a que no tiene fines tributarios y que todo obedece al mandato de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que cada tres años ordena a las entidades federativas cambiar de troqueles y a Michoacán le corresponde este 2022.

Y cuando menos lo esperaban, ante el silencio cómplice de los diputados opositores, surgió la voz de Baltazar Gaona García, miembro de la bancada del Partido del Trabajo quien sin tapujos anunció que no apoyará este impuesto disfrazado, y aclaró que su postura será plasmada como integrante de la Comisión dictaminadora de Programación, Presupuesto y Cuenta Pública.

Por si fuera poco señaló en entrevista con portal hidalgo no estar en contra del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, “a quien respeto y deseo que le vaya bien, pero no voy a aprobar el reemplacamiento porque este es un impuesto disfrazado y lesiona a la economía de los michoacanos”.

Aseguró además propondrá que en todo caso el trámite sea gratuito y no con cargo al bolsillo del pueblo al que ofrecieron iban a proteger desde la llamada cuarta transformación.

El legislador petista mencionó que resulta una auténtica incongruencia que se haya aprobado el retorno de la promoción “Borrón y Cuenta Nueva” que busca auxiliar a los morosos con la condonación de multas y recargos para que se pongan al corriente, y ahora se les acuchille con este gravamen que se pretende y que está distante de las políticas planteadas en campaña para defender a los michoacanos como parte de la alianza que llevó a la titularidad del Ejecutivo a Ramírez Bedolla.

Incluso, en un alarde de congruencia y sin querer hacer comparaciones, por lo que resultan odiosas a decir de la gente, recordó que en la administración anterior y que tanto se ha cuestionado, el reemplacamiento no tuvo costo alguno para el contribuyente y eso demuestra que es factible hacerlo, cumplir con el ordenamiento federal pero no lesionar la economía popular.

También desestimó que vaya a prosperar la compra de votos que se presume harían con los opositores para alcanzar la mayoría en el pleno a favor del reemplacamiento, porque los principios de combate a la honestidad y corrupción de la 4T no consideran estas prácticas, “pero estaremos muy atentos a cualquier intento para denunciarlo públicamente, porque eso va contra los principios de nuestra alianza”.

En fin. En el aire está lograr un ingreso por mil 444 millones de pesos sólo por concepto del reemplacamiento, pero eso sí, siempre bajo la falacia que no se contempla la creación de nuevos impuestos y derechos estatales, como tampoco un aumento en los ya existentes, más allá del correspondiente a la tasa de inflación.

Pero lo fundamental es saber cómo se van a comportar los diputados en el Congreso michoacano, toda vez que Morena y sus compinches, no cuentan con mayoría y deberán maicear, comprar, convencer, conseguir, prostituir a cambio de lograr los votos que les lleven a consumar otro atropello más en contra de los michoacanos.

Aunque algunos mal intencionados dicen que los adquirieron con antelación, aprovechando las ofertas del Buen Fin en la bancada del PRI.

Vale…