Tras bambalinas
Rueda de Molino
López Obrador prefirió joder a miles de pobres que perder miles de millones de dólares
Jorge Hidalgo Lugo
Sólo en México puede verse con pasmosa “normalidad” y en algunos sectores, convenencieramente, hasta aplaudir a un presidente que con lujo de desparpajo acepta haber ordenado que se abrieran las compuertas de una presa para inundar zonas habitadas por pobres, los más vulnerables, los desheredados y con ello tratar de ocultar su verdadera intención de no aumentar el daño que ya acusa la obra faraónica de Dos Bocas. Esa refinería que constituye un capricho personal y botón de muestra del autoritarismo que hoy se ejerce desde palacio Nacional.
Y sí, únicamente en México, al menos en este momento en que presume que el bono depositado por 30 millones de votantes, le confieren o así lo asume, poder omnímodo para decidir en un escritorio a quienes salva y a quienes condena a vivir la peor pesadilla de su precaria existencia.
Así vemos con total desparpajo y pasado por burlas sarcásticas, sonrisas perversas, desplantes de desprecio absoluto a la vida humana, el trato que busca darle como algo “normal” a una determinación, como ésta que raya en lo criminal.
El ultraje provocado a miles de damnificados poco o nada le importó. Volvió a aprovecharse de la desgracia ajena, como es su peculiar estilo y desde el patíbulo de infamias, se auto erigió en el gran benefactor de los damnificados, esos miles de víctimas que hoy padecen por su criminal lance y por supuesto, ofertó entrega de dinero en efectivo a quienes todo lo perdieron.
De entrada ocho mil pesos, se jactó en presumir, le entregarán a cada familia dañada por el torrente de agua que canalizó hacia los jodidos (término acuñado por el mismo bufón en el pasado reciente) para dejar a salvo el proyecto faraónico que le obsesiona y orilla a cometer este tipo de catástrofes contra indefensos y menesterosos.
Que se fastidien primero los pobres, todo menos que crezca el daño que ya acusa la obra de su refinería que eso sí, recibe cuantiosos recursos para no detener su marcha, así sea a costa de niños que mueren por falta de insumos médicos para su atención contra el cáncer, se convierta inviable la actividad agrícola por recortes a programas de incentivo a campesinos o se acuchille a millones de mexicanos que sobreviven en municipios y Estados donde las disminuciones presupuestales rayan en lo patibulario.
Lucrar con la desgracia ajena, le cayó “como anillo al dedo” pues según sus estimaciones comenzaría un censo a través de los “vividores de la nación” en mil 396 localidades para identificar a damnificados y entregarles un apoyo de 8 mil pesos por familia para reparar las casas. Cantidad que obviamente les será insuficiente dado el deterioro que registran por tantos días sumergidas en el agua pestilente y sin movimiento.
Cálculos hechos por la Coordinación Nacional de Protección Civil arrojan que son más de 300 mil personas quienes deberán ser atendidas. Pero con la aritmética simple que calculan la entrega, tendría que considerarse en promedio cuatro personas por familia, lo que alcanzará sólo a 75 mil jefes de clan.
Así las cosas, 75 mil cabezas de familia o viviendas a rescatar, recibirán 8 mil pesos lo que arrojaría 600 millones de pesos. Esto en caso de ser oportuna y honesta la entrega del recurso.
En cambio la pragmática decisión de López Obrador para rescatar Dos Bocas, puso a salvaguarda (?) los 8 mil millones de dólares o 160 mil millones de pesos, que originalmente se presupuestaron al inicio para la realización de esta refinería.
Más loable aún resultará la histórica determinación de sacrificar a pobres e indigentes, si como anuncian agencias calificadoras, analistas y bancos diferentes, que por la magnitud de la obra faraónica que se impulsa en Dos Bocas, podría alcanzar un costo final de entre 10 mil y 15 mil millones de dólares.
Peccata minuta destinar 800 millones como limosna inicial para que los desheredados le unten yeso y cemento a sus agrietadas viviendas, las que se puedan volver a habitar claro está, en vez de detener esa construcción a la que destinará 300 mil millones de pesos, de acuerdo a estas estimaciones.
Vale recordar que en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2021 se estimó destinar 45 mil 50 millones de pesos para la construcción de la nueva refinería de Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco, lo que representa un aumento de 9.1 por ciento, respecto a lo destinado para este año.
No hay que soslayar que en la Exposición de Motivos del proyecto que presentó la Secretaría de Hacienda, se establece que: “el programa de inversión para 2021 de Petróleos Mexicanos (Pemex), considera recursos por el orden de los 352 mil 613 millones de pesos, de los cuales 305 mil 79 millones de pesos corresponden a inversión física y 47 mil 534 millones de pesos a inversión financiera, mismos que contempla 45 mil 50 millones de pesos para continuar con la construcción de la nueva refinería de Dos Bocas, a través de la empresa filial PTI Infraestructura de Desarrollo”.
Así las cifras, es por demás entendible que se haya optado por aumentar la desgracia en que sobreviven miles de tabasqueños a detener el proyecto mesiánico y sobre todo, entender con claridad matemática que es mejor se salven miles de millones de pesos que miles de jodidos cuya penuria los destina, como a carneros, ir al sacrificio por órdenes supremas.
Y como en números busca aparentar ser igual de ignorante como en otras muchas áreas más del conocimiento humano, en su afán distractor el autócrata encontró en los medios informativos, el sparring con qué hacer su clásica sesión de guantes en el circo mañanero.
En ese ring instalado en Palacio Nacional, recinto donde muy lejanamente podría verse reflejada la necesidad por la que atraviesan los que hoy sobreviven con el agua al cuello, lanzó su perorata de guerra:
“A esos periódicos, que ya no están medrando del presupuesto público, ese es su coraje, por eso se dedican a calumniar todos los días”, como respuesta a la responsabilidad que le piden debe asumir por la decisión asumida y que confesó abiertamente.
Y lo que también dijo en su discursiva de defensa fue reducir mañosamente a sólo 240 mil personas las que, “se encontraban damnificadas”.
Pero en cambio irrumpió en el histórico recinto la nueva hazaña mesiánica. Ahora por decreto personal, perdón, presidencial, se impondrá un plan estratégico que en lo sucesivo marcará tiempos para el desfogue de las presas tabasqueñas.
“La Marina hará trabajos de dragado en ríos y se vaciarán las presas antes de la temporada de lluvias y huracanes. Además, se buscará un equilibrio entre generación de energía eléctrica y bienestar de la población, para que esto no vuelva a ocurrir”...
Así las cosas lluvias atípicas y normales o de temporal, huracanes, tormentas tropicales, ciclones y otros fenómenos naturales desastrosos, ahora deberán actuar con apego a la ley decretada. Fuerzas de la naturaleza estarán bajo su control, según la nueva profecía del mesías de Macuspana.
Nada más pero nada menos…
Vale…




