Andy, el patriota de la visa cancelada
Existen muchas encuestas que nos acercan a la realidad que vivimos. Cada una de las entidades enfrenta retos y desafíos, de eso no hay duda. El ejercicio público, desprendido en un abanico detallado de áreas de oportunidad, tiene que estar diseñado para saber encarar la responsabilidad que representa. Muchos, que tienen la dicha de haber ganado un proceso electoral, tienen la chance inmejorable de darle un giro preponderante a las políticas, básicamente en aquellas necesidades que siguen aquejando a los sectores sociales. Siendo así, podemos encontrar un sinfín de estudios y metodologías que nos detallan el grado de eficiencia que han alcanzado los gobiernos en las entidades federativas. Rubrum, por ejemplo, es la que más se apega a la realidad que podemos apreciar con base a los indicadores nacionales.
La propia encuesta de Rubrum, que podemos leerla desde distintos ángulos, evalúa desempeño, percepción de la seguridad, desarrollo económico, confianza, salud, eficiencia y movilidad, repito, es la más completa de las metodologías que, a nuestro juicio, podemos tomar como base de referencias para formar un criterio más exacto de la realidad. Entonces la calificadora, cuya influencia le ha permitido afianzarse como una herramienta o fuente confiable, detalla en qué posición se sitúa cada una de las entidades federativas. Prueba de ello, con fecha de corte del mes de junio, Rubrum realizó un minucioso estudio que hoy tenemos al alcance.
Entonces los estados, sometidos a la lupa del escrutinio público, tienen muchas materias para analizar. De las 32 entidades federativas, queda claro, siempre destacamos aquellas que han dado un salto importante en sus políticas públicas. Siendo objetivos, y considerando la efectividad, ponemos sobre la mesa los estados de Puebla y Chiapas. En la primera entidad, por ejemplo, Alejandro Armenta, de viva voz de él, ha dicho que sigue enfrentando retos y desafíos que habrá que encarar para mejorar la calidad de vida. Él, de acuerdo con las encuesta de Rubrum, tiene una evaluación general de desempeño del 7.22, considerado que el paramento más alto es 10. Eso significa que, a grandes rasgos, más de dos terceras partes de la ciudadanía tiene plena confianza en él. Eso que está a la vista de todos, desde luego, lo podemos observar ahora que se han puesto en marcha los Polos de Desarrollo que gestiona la Secretaría de Economía. Ciudad Modelo, una zona altamente productiva en desarrollo, ha sido elegida en ese proyecto generador de progreso.
Lo mismo podemos hablar de Chiapas. Ese enclave en especial, que durante muchos años padeció el abandono y la desigualdad, ha ido fortaleciendo el quehacer con la agenda integral que ha propuesto el gobernador, Eduardo Ramírez. Él, de acuerdo con los registros de Rubrum, se ha posicionado en el ranking de los cinco mejores gobiernos estatales de México. La estrategia de pacificación, un modelo a seguir por su efectividad, abrieron las condiciones para que ese enclave, siendo un corredor turístico y comercial de trascendencia, este en otras latitudes. Hace poco, que lo destacamos por su importancia, es la apertura a los ambientes de enseñanza y aprendizaje. La Universidad Rosario Castellanos, pionera en ese territorio ante su expansión, cubrirá la demanda que existe en educación superior, eso sí, tomando en cuenta la calidad que han sido reconocidas por órganos autónomos.
Tenemos que reconocerle a Eduardo Ramírez, que en la pasada elección arrasó con el 80% de la votación final, la responsabilidad que se ha echado al hombro. Hoy, sin duda, el sur del país avanza a pasos agigantados no solo por la movilidad que ha traído el Tren Maya, sino porque se ha ido cerrando esa brecha de la desigualdad que, años atrás, fue el común denominador. Y si, Chiapas, que lidera en ese Ranking de eficiencia de una cantidad importante de estados, tiene que ser reconocida para alentar a que otros enclaves hagan lo propio. Recordemos que, como tal, la administración cumple exactamente nueve meses de comenzar. Pese al tiempo, evidentemente, encontramos una política pública perfeccionada y sofisticada que, hasta cierto punto, es punta de lanza para que el apoyo y la popularidad alcancen esas cifras a las que aludimos.
Y un gobierno en plenitud, sobra decirlo, es merecedor de lograr llegar a la cima de las preferencias.




