La propuesta impositiva a la cerveza y licores para 2027
¡Viva México! Claro que sí: ¡Viva México! Y más en estos días que se conmemora el llamado inicio de la Guerra de Independencia frente a la corona española. Por eso da gusto que la gente sienta el orgullo de ser mexicano.
Pero cabe preguntarse, a la vuelta de 205 años de consumarse la Independencia con la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, ¿qué festejamos realmente? ¿De qué soberanía gozamos?,¿la hemos alcanzado plenamente?
Si bien desde Palacio Nacional y desde los balcones gubernamentales estatales y municipales se lanzarán arengas patrióticas y patrioteras, lo cierto es que muy lejos estamos de que el pueblo de nuestro país sea realmente soberano.
El artículo 39 de nuestra Constitución dice textualmente que “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para el beneficio de éste”. Sin embargo, especialmente en los últimos 8 años, la soberanía de nuestro país pasó a residir en la voluntad de un caudillo mesiánico con crecientes pulsiones autoritarias.
Aceleradamente la soberanía nacional pasó a ser en buena medida propiedad de los grupos delictivos en prácticamente la mitad del territorio nacional, regiones en donde la delincuencia manda, protegida por gobiernos estatales y municipales bajo la ley fáctica de “plata o plomo”.
No afirmo que México entero viva bajo este nefasto precepto dictado por el crimen organizado –afortunadamente-, pero sí que esta situación es la causa de fondo de la enorme vulnerabilidad en la que el obradorismo nos ha colocado frente a las tentaciones intervencionistas del gobierno de los Estados Unidos, bajo el argumento de combatir al narcoterrorismo, fenómeno que López Obrador dejó crecer y, lo que es peor, con cuyos capos se alió y protegió a cambio de que le ayudaran a ganar elecciones para su partido, Morena.
Y ahí y así se empezó a pudrir el nuevo régimen político y el país mismo. Prácticamente todas las instituciones republicanas a las que dieron origen la Independencia, los gobiernos de La Reforma y la Revolución Mexicana, más las acuñadas en el complejo tramo de la transición a la democracia que se dio entre finales de los años ’70 y hasta el año 2028, que respetaron y fortalecieron la separación de poderes, dieron efectividad al voto, significaron un proyecto de país, así como los múltiples organismos de control y contrapesos ciudadanos, fueron destruidos por los gobierno de López Obrador y Sheinbaum; ¡todo esto desapareció!
A pesar de esta triste realidad, no hay que dejar que nuestro ánimo patriótico decaiga, ni que nuestros gritos de “¡Viva México!” se confundan en el falso discurso gubernamental de defensa de una falsa soberanía que sólo busca proteger a Rocha Moya, a los López y demás narcopolíticos y narcogobernadores en perjuicio de las y los mexicanos y de la patria misma.
Nuestro grito en favor de México y de nuestra soberanía nacional es también el de las miles y miles de mujeres y hombres sinaloenses que el pasado domingo salieron valientemente a la calle en Culiacán a demandar paz y respeto a la ley.




