PROMUEVEN EL CONSUMO DE DROGAS POR GUSTO

 

La presencia de un drogadicto es patética, devastada la salud, la apariencia temible. Es tan difícil su recuperación.

 

Arman gran escándalo mediático hombres de gobierno como Héctor Astudillo, gobernador de Guerrero, el general Cienfuegos con el tema de la amapola y de la mariguana.

Quieren legalizarla para uso medicinal, eso es lógico pero también para drogarse por gusto, eso es ligero, irresponsable.

Son conocidos y terribles los estragos que hacen las drogas en los adictos, en su salud. Qué difícil es que un drogadicto se libere de la adicción y vuelva ser una persona normal.

 

Muchos ciudadanos sabios perciben en los gobernantes un deseo de quedar bien ante la gente, de deslumbrarla. Quieren mostrar una imagen de personas de avanzada, inteligentes, audaces, sentirse grandes porque siguen las modas.

 

Están en un puesto de altísima responsabilidad y sus decisiones revisten trascendencia. Por otro lado, son políticos no sabios. Muestran una visión miope, una decisión pragmática, no tienen en cuenta todos los componentes del problema para responder a la persona humana en una visión integral: en sus dos dimensiones, en el universo de sus valores y principios, morales y religiosos. Proceden al margen de un código de ética.

Son líderes que viven el momento presente, hombres de acción, no profundizan en el precioso acervo cultural de la nación mexicana, no sacan sus altísimos valores para orientarse. En la cultura mexicana rica en valores trascendentes, está establecido un orden moral, de verdad y justicia. Todas las decisiones deben normarse por este orden moral, el bien y el mal no dependen del autoritarismo de los jefes ni se define por consenso, ni depende del equilibrio político, como Señala la Doctrina Social de la Iglesia.

Los gobernantes son miopes, tienen una visión mutilada de la realidad, no tienen una cosmovisión. Muchas veces no les importa la verdad y la honestidad, No se apoyan en un sistema filosófico. Muchas veces no les importa la verdad y la honestidad, no se apoyan en una filosofía para ubicar al hombre, la sociedad, el universo. Viven en su mundito reducido al presente, a soluciones inmediatas, sin una visión a fondo, bien fundada del problema.

 

Es necesario buscar el bien verdadero no sólo aparente, definitivo no sólo momentáneo de todos los mexicanos.

Hay que construir sobre la verdad, no sobre lo que gusta en el momento, para no caer en el relativismo. Se levantan sociedades líquidas, en las que nada se sostiene. Así hay quienes construyen sobre la corrupción, la impunidad, el capricho autoritario.

Deseamos el bien de México con toda el alma, dispuestos a pagar el precio. Esto no se logra sino en un orden social basado en la verdad del hombre en el bien común para que alcance su destino definitivo. Hay que liberar al hombre del egoísmo, la mentira y las pulsiones de muerte, como diría Sigmund Freud. Sin hombres nuevos la transformación es un sueño guajiro.

Promover un hombre de inteligencia y libertad, que se guía por sus principios, que no se enajena por el consumo de estupefacientes.

Hay que servir a todos los mexicanos, resolver los verdaderos y grandes problemas que aquejan a las mayorías. no es posible que los poderosos sigan mareados por el triunfo y atiendan sólo a los simpatizantes de su movimiento. Un árbol no debe tapar el bosque, los grupos minoritarios de adictos a la mariguana y a la morfina no deben ser la norma para medirnos a todos los ciudadanos sanos.

Se debe promover primero una vida digna para la persona humana.

Se deben atacar los problemas grandes y universales de injusticia, dispendio y salarios escandalosos, privilegios en la fallida austeridad republicana tan cacareada. Hay que servir primero al pobre, liberarlo de tantas opresiones, devolverle su derecho a ser grande, rico, feliz.

Se deben atacar los problemas que hacen al mexicano ignorante, vulnerable, indefenso, como un rebaño sumiso y humillado de corderos.

Debemos tomar en serio el problema trascendente, la situación de emergencia de la educación, que ve amenazado su avance por los nuevos gobernantes, autoritarios y falaces.

Un problema vital es el de los jóvenes sin atención, sin oportunidades ni esperanza, juventud adormecida, comodina y atenida, que son presa fácil de las drogas y de los cárteles del crimen, sin energía para vencer la crisis.

La tarea es de todos, tenemos mucho que hacer, impulsados y animados por los gobernantes servidores públicos de los pobres.