Indicador político
El segundo lago más grande por sus dimensiones en México, es el Lago de Cuitzeo; los municipios de Cuitzeo, Copándaro, Santa Ana Maya, Chucándiro, Huandacareo y Álvaro Obregón rodean el cuerpo de agua. El Lago de Chapala, en Jalisco y que colinda con Michoacán es el más grande de México.
Diversas narrativas sociales y científicas expresan la urgencia de generar diseño de política pública y tomar decisiones sobre este importante Lago, que abraza a Michoacán mayoritariamente y una pequeña parte de Guanajuato. La población, activistas e investigadores han construido a partir de las experiencias y los conocimientos científicos reflexiones que tocan los temas de la escasez de lluvias, las altas temperaturas, la deforestación, el cambio climático y en general la desecación de un porcentaje ya significativo del lecho del lago; a ello, se suman las aguas residuales que vienen de los municipios ya señalados y que no son tratadas completamente a través de plantas tratadoras que existen en los diversos municipios.
A estas problemáticas se suman los compromisos sociales de la población, las organizaciones de la sociedad civil que viven de la pesca, ejidatarios y comuneros que requieren del agua para sus cultivos; pero además situaciones que comprometen la salud de los cuerpos de las personas que viven en la región, principalmente en la piel, la vista, gastrointestinales y respiratorias, derivado de las tolvaneras que se levantan en principalmente en los meses de febrero y marzo. Pero también, hay que mencionarlo, otro tipo de problemas a nivel individual de las personas, como la depresiones, adicciones, y enfermedades de la psique.
Es decir, los diversos problemas por los que atraviesa la región y el contexto, hacen sugerente que se aplique el pensamiento de la complejidad, es decir, abordar los problemas de manera transdisciplinaria, holística y sistémica. Esta revisión se puede hacer con distintos posicionamientos teóricos y epistemologías por lo que en esta ocasión se presenta la posición analítica que plantea Félix Guattari en su texto las Tres ecologías.
Félix Guattari, nos adentra a una reflexión sobre lo que está sucediendo con el Planeta Tierra, en donde se aprecia un desequilibrio ecológico que amenaza a corto plazo, sino se le pone la atención debida; para ello, la ONU, en el 2000, acordó llevar a cabo la Agenda de los objetivos del milenio en cuya evaluación no se cumplieron por lo que se aprobó el desarrollo de la Agenda 2030 los objetivos del desarrollo sostenible en los cuales se trabaja; esta situación medioambiental ya tensa las relaciones con la vida humana, tanto individual como colectivamente; y lo hace en el espacio familiar, pero también en los espacios relacionales, o bien, los públicos. Recordemos que vivimos tiempos de la Posmodernidad, del Neoliberalismo y la Globalización, en donde lo que importa es el mercado y la ganancia, por lo que los recursos de la naturaleza continúan teniendo un fin utilitarista, situación que debe de cambiar.
Guattari, explica que solo se podrá atender la respuesta a la crisis ecológica en un diseño planetario, con una revolución política, social y cultural que oriente la producción de bienes materiales e inmateriales; esta revolución también atañe a la sociedad, a la inteligencia y al deseo; pero qué hacer si hoy lo que vemos es un consumo desmedido y sin control, un mercado abierto y con una complicidad fuerte de los medios de comunicación para entrar en las psiques de la población y hacerlos dependientes del consumo. Puede ser posible una revolución planetaria social, pero también puede ser una posibilidad hacer cambios más acotados o pequeños, como nos plantea Boaventura de Sousa Santos, en sus Epistemología del Sur, la comprensión desde lo local.
Félix Guattari, nos plantea la necesidad de la recomposición de las prácticas sociales e individuales que ordena a través tres cuestiones: la ecología social, la ecología mental, la ecología medioambiental, y desde luego bajo un enfoque ético-estético de una ecosofía. Este planteamiento deriva del deterioro que tiene la humanidad con la sociedad, la mente y la naturaleza, no solo por la contaminación y polución sino también por el hecho de un desconocimiento y de una pasividad fatalista de las personas y de los poderes respecto a abordar el problema en su conjunto; al parecer no existe ningún diseño de política pública que integre las tres ecologías y desde esa perspectiva se pueda atender y diseñar la estrategia para solucionar los problemas que hoy se tienen en la sociedad.
En conclusión y para hacer una reflexión respecto a la problemática que se vive en la zona lacustre del Lago de Cuitzeo, sería conveniente que las tres ecologías: ambientalista, social y mental fueran abordadas en bloque de manera interdependiente, pero con un enfoque transversal de ética y estética, para atender un modelo holístico y sistémico de revisión de lo que sucede y del contexto en que se vive, que ayude a diseñar políticas públicas.
En este sentido, los jóvenes de la región se encuentran generando condiciones para realizar los modelos de participación y que con los enfoque, reflexiones, análisis, la experiencia y sabiduría que se llegaran a obtener se realicen las propuestas necesarias para avanzar en el diseño de planes de acción.
De esta manera, creo importante buscar las condiciones para ejecutar un proceso de sensibilización y motivación entre la población de la zona lacustre sobre la importancia del cuidado, protección y respeto por la madre tierra y la naturaleza, a través de reflexionar sobre la Carta de la Tierra.
“Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras“




