Tras bambalinas
Compasión en tiempos de crisis.
Gerardo A. Herrera Pérez
Palabras como tolerancia, compasión y otras, son comprendidas en el imaginario de las personas como dádivas frente al otro, cuando las mismas tienen un profundo significado filosófico sobre cuestiones de reconocimiento de diferencia y de respeto frente al otro por piedad.
Tanto los principios filosóficos, como la Convención de los principios de la Tolerancia de la UNESCO, constituyen elementos que son fundamentales para que las personas puedan desde la virtud social y como un valor, acceder a ellos para mejorar las condiciones del diálogo entre la mismidad y la otredad.
Pero, si bien la Tolerancia cuenta ya con una Convención, no así el concepto compasión, el cual habrá que reflexionar desde la complejidad. Lo primero que es importante precisar es que no podemos mal interpretar el concepto, al considerar una emoción o sentimiento negativo con respecto de quien sufre un dolor, pena o vulneración; la debilidad como condición inherente a la naturaleza humana, la pérdida de la fuerza interna o fortaleza exterior generada en la aparición de la enfermedad, hoy principalmente vista por la pandemia que vivimos Covid-19 y sus variantes o bien generada por un accidente o una situación derivada de una enfermedad crónico degenerativa o bien infecto contagiosa.
No es correcto pensar que quien siente lastima o compasión por el otro que vive en una condición de vulnerabilidad o precariedad, le resta a la dignidad humana a quien sufre o es víctima, la verdad es que no es eso, es simplemente reconocer en las diferencias que quien no vive de esa situación y puede poyar o coadyuvar a su estado de necesidad lo debe de hacer, como una responsabilidad a la que nos entregamos quienes vivimos en sociedad.
La compasión tiene otras denominaciones, entre ellos, muy cercanos al dogma: piedad, misericordia, clemencia, conmiseración, incluso la simpatía o bien la benevolencia, expresión que genera una emoción ajena sobre el cuerpo que vive en dolor o pasa alguna pena.
¿Pero en el sentido estricto qué es la compasión?, desde su génesis, compasión o piedad, para los griegos era generar una participación en el dolor ajeno o para los miembros de sociedad o de la familia. De la compasión también se han referido los estoicos latinos, Séneca, Marco Aurelio, Descartes, incluido Spinoza “no encontré nombre para designar la alegría nacida del bien ajeno”.
Ahora bien, considero que la compasión tiene que ver con mantener la vida al centro, y no el antropocentrismo, es decir al hombre; mantener el antropocentrismo evidentemente excluiría a los seres vivos de ver la posibilidad de no sufrir al otro, incluso de darle alegría de ver el sufrimiento al contar con una racionalidad instrumental, de ahí la importancia que los seres vivos: plantas, animales puedan ser apoyados por los humanos, es decir en expresar como decía Spinoza, la compasión, nacida de la alegría del bien ajeno, de ver que no violenten a un animal, que no se cometa ecocidios derivados de una crisis ambiental generara por el ser humano y el poder y desde luego de ayudar a nuestros semejantes. La compasión como un sentimiento que identifica a cada ser y a todos los seres vivos con el universo, con el cosmos.
Es el sufrimiento de los humanos, el que nos interpela para ayudar al otro en cuidados o en atenciones que le permitan mejorar su condición.La convivencia, es un elemento de la cohesión social, que transita a la fraternidad, es decir a la hermandad, recordemos que somos seres planetarios unidos al ser especie humana. La compasión, es reciprocidad, hoy, puede ser para la otredad, mañana puede ser para la mismidad. Recordemos la compasión no es dádiva, es compromiso moral, ético, filosófico, incluso axiológico.




