Saldos de los destapes
En medio de las protestas del personal del sector público de la salud, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que durante su gobierno se modernizará tal sector, que se acabaría con los rezagos y los malos servicios y mejoraría el ingreso de médicos, enfermeras y trabajadores en general. Afirmó además que la problemática no se origina por la falta de recursos ni por un insuficiente presupuesto, sino por la excesiva burocracia que todo lo retrasa, por lo que la digitalización que se emprendería resolverá la situación. “¡Me canso ganso!”, remató con firmeza sugiriendo que en su gobierno se logrará la dichosa “modernización”.
Sí, empleó la misma frase que utilizó López Obrador al inicio de su mandato hace 8 años, cuando a la par desmantelaba el IMSS, el Seguro Popular y la Secretaría de Salud, para crear otras instancias que según su mitomanía nos llevarían a niveles de primer mundo. En otro momento, para dejar claro que se resolvería el desabasto de medicamentos, declaró que si no había solución “¡me dejo de llamar Andrés Manuel”. Una burla.
Ahora, acicateados por la protesta pública de decenas de miles de mujeres y hombres trabajadores de la salud, Sheinbaum y “El Dandy” Robledo han tenido que acotar su narrativa y reconocer las múltiples carencias del sector. Por ello han decidido hacer una revisión en todas y cada una de las clínicas y hospitales del IMSS (¿y el ISSSTE y otros hospitales para cuándo?). A la vuelta de 2 sexenios apenas se enteran de que sí hay problemas. ¿Cuánto más les va a tomar plantear y ejecutar las soluciones?
Sólo que esos problemas los crearon ellos (López Obrador y Sheinbaum) con las pésimas decisiones que han tomado, como la desaparición del Seguro Popular para sustituirlo por el fallido INSABI –que luego desaparecieron sin hacer un balance autocrítico- y ahora con el IMSS-Bienestar, todo lo cual ha privado a más de 50 millones de personas de acceder a los servicios de salud contra los 20 millones que en 2018 estaban en esa adversa situación. Eso ha intensificado la carga operativa en el sector a la par de que ha provocado el desplazamiento de la población que prefiere atenderse en el sector privado -destacadamente en los servicios que se ofrecen en consultorios médicos de las cadenas de farmacias privadas.
Ahora resulta que crisis como la del desabasto de medicamentos e insumos médicos es culpa de la burocracia (es decir, por el manejo del personal del IMSS) y no porque desde el poder presidencial desmantelaron los sistemas de distribución que funcionaban, dizque para acabar con la corrupción además de que dejaron de destinar los recursos necesarios para el funcionamiento del sector.
Por si el oprobio no fuese escandaloso, hace unas horas nos enteramos, gracias a un reportaje periodístico, que en este renglón -el de los medicamentos e insumos médicos- el gobierno de Sheinbaum dio contratos por más de mil millones de pesos a una red de empresas vinculadas con Amílcar Olán (el socio y prestanombres de Andy López Beltrán) y de las que se habría reportado un incumplimiento del orden del 85% de los pedidos en hospitales del IMSS entre octubre de 2025 y septiembre de 2026.
Y aunque se presuma que para el 2026 se asignó una bolsa de 965.7 miles de millones de pesos para la salud pública, monto mayor que el de 2025, la realidad es que está por debajo del gasto ejercido en 2024. Además, no perdamos de vista que el gasto público en la materia se mantiene por debajo del 3% del PIB, muy distante del 6% recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Ello persiste en el presupuesto que se proyecta para 2027, que aunque contempla un incremento nominal, sigue siendo inferior a lo sugerido por la OMS , así como ante los rezagos acumulados.
Sumado a esta compleja situación, cabe señalar que a inicios de la semana El Sol de México dio a conocer que entre 2020 y 2026 han renunciado al IMSS e ISSSTE más de 10 mil médicos especialistas en medicina interna, anestesiología y gineco-obstetricia, principalmente, que son las áreas con mayor intensidad de trabajo entre los médicos jóvenes. ¿Por qué? Por los muy bajos ingresos.
En ese sentido, Sergio Sarmiento consignó –con base en fuentes oficiales consultadas- que “un médico general, con estudios de por lo menos cinco años, servicio social, tres años de residencia y demás, alcanza 10 mil 034 pesos al mes (en ingresos), apenas arriba de un becario de Jóvenes Construyendo el Futuro, que recibe un sueldo mínimo de 9 mil 582 pesos al mes más Seguro Social… la 4T, en cambio pagaba más de 100 mil pesos mensuales al gobierno cubano por cada médico de ese país”.
Ahí están los problemas reales, las múltiples facetas de la crisis del sector púbico de la salud, mismas que no se quieren reconocer por quienes sólo gobiernan con narrativa y no con respuestas efectivas y soluciones verdaderas. Ya estuvo suave con el “me canso ganso”. Por eso le pregunto a la presidenta: modernizas el sector salud y resuelves los problemas o si no, ¿te dejas de llamar Claudia?




