Pinceladas desde Lakamha
Nuevo Año.
Arturo Herrera Cornejo
El año nuevo representa siempre la esperanza, el pasado se fue y llega lo nuevo. La tradición de celebrar el paso de un año a otro en enero nació en Roma, luego del asesinato de Julio Cesar con la implantación del calendario Juliano que recorrió el inicio de la anualidad de los primaverales idus de marzo a las festividades del dios Jano, de ahí se derivan el nombre con el que se designó al primer mes del año: ianuarius, que después fue janeiro y luego enero en el idioma castellano.
Siempre en estas fechas se hacen nuevos propósitos que quedan en el arcón del olvido. No se cumple con ellos muchas veces por desidia, otras veces por falta de voluntad y unas más porque son tan desproporcioados que la realidad las rebasa.
México inicia el 2020 con buenas espectativas de crecimiento. Por segundo año consecutivo el salario mínimo tiene un incremento superior a la inflación, en esta ocasión se aunmento un 20 por ciento en relación con el año pasado. Durante décadas se contuvieron los ingresos de quienes menos ganan con el falso argumento de que aumentar salarios esquivalía a desatar la inflación. Un mentis a esta teoría se dio en 2019 cuando los mínimos se incrementaron un 16 por ciento y la inflación registrada fue la más baja de los últimos años, apenas 2.9 por ciento.
Los pronósticos catastrofistas para 2019 no se cumplieron, menos lo harán en este 2020. Con el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador y su posterior ascenso a la presidencia de la República no ocurrió la muy anunciada devaluación del peso frente al dólar, por el contrario la moneda mexicana se revaluó. La moneda estadounidense pasó de costar 20.39 pesos el 30 de noviembre de 2018 a 18.93 al inicio de este año.
Ciertamente, la economía nacional se estancó, ni creció ni decreció, la promesa de que habría un aumento del Producto Interno Bruto del 4 por ciento en 2019 no se cumplió, pero tampoco ocurrió la caída espectacular que los adversarios del presidente pronosticaban. No se repitieron las profundas crisis que acompañaron los inicios de las administaciones de José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo. Saldos negativos, aunque muy ligeros se dieron en los arranques de los sexenios de Vicente Fox y Enrique Peña Nieto. La administración de Felipe Calderón, hay que reconocerlo, sí tuvo un crecimiento en su primer año, pero vino una caída en 2009 como consecuencia de que el “catarrito” de la crisis estadounidense se contagió.
El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador sorteó bien el año pasado dos momentos que pusieron en riesgo la relación con los Estados Unidos: el primero la amenaza de imponer aranceles progresivos a las importaciones provenientes México de no frenarse la inmigración centroamericana; el segundo la amenaza de Donald Trump de intervenir con sus fuerzas armadas directamente en territorio nacional luego de los asesinatos de integrantes de la familia Le Baron, ocurridos en Bavispe, Sonora.
Contra los pronósticos de que el Tratado México-Estados Unidos-Canada, el TMEC, sería cancelado de darse el triunfo de López Obrador, las negociaciones para su aprobación en el Congreso de Estados Unidos salieron adelante, con amplia mayoría en la Cámara de Representantes y se espera que está semana el Senado de su aprobación, pese al conflicto entre demócratas y republicanos por el juicio político que se abrió contra Donald Trump. En el Parlamento de Canadá la ratificación de TMEC avanza y es un hecho que continuará la alianza comercial de los tres países y que la zona de libre comercio de norteamérica continuará. Quienes anticipaban que México sería otra Venezuela se equivocaron, las economías de los tres países que integran el bloque de Norteamérica están más entralazadas que nunca.
El conflicto de Estados Unidos con China abre la posibilidad de que muchas de las inversiones se trasladen de aquel país al nuestro. Por otra parte, el choque entre la vecina nación con Iran e Irak disparó los precios del petróleo.
Este año se pondrá en marcha el Plan Nacional de Infraestructura, que detonará mayores invesiones y generará miles de empleos, en alianza con la iniciativa privada que anunció inversiones por 859 mil millones de pesos para hacer 147 grandes obras.
Un pendiente sigue amenazando a México en este 2020: la violencia del crimen organizado.




