Joven: singular o plural

Este próximo 12 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Juventud. En prácticamente todas las unidades federales, locales y municipales de atención a  los jóvenes habrá eventos para los jóvenes. Esto es,  ya sea,  ese día, en la semana, durante toda la semana, o simplemente habrá un evento protocolario. En el formato que sea es un día para recordar quienes son los jóvenes y que compromisos tenemos la sociedad y las instituciones para su protección, desarrollo y la más amplia participación ciudadana.

Hoy nos empeñamos  hablar del joven, un joven que no puede ser homogenizado; lo expreso, porque lo que  tenemos frente a nosotros es una gran multitud de diversos perfiles que nos hacen pensar en un perfil de los jóvenes o en una diversidad cultural, social y sexual, en donde  todos son diferentes entre sí, pero donde una gran mayoría se encuentran emproblemados.

Es decir, estamos frente una  pluralidad de la sociedad, de la interculturalidad, de  la heterogeneidad de las y los jóvenes, la complejidad de  demandas ciudadanas y las crisis económicas, son algunos de los fenómenos que cada vez reclaman buscar caminos más creativos, diversos e incluyentes para la toma de decisiones y la solución de problemas públicos.

Siempre que pienso en los jóvenes, lo primero que trato de comprender es qué frente a esa diversidad cultural, social y sexual, existen cuerpos de hombres y mujeres jóvenes que biológicamente nacieron así; no obstante, también hay cuerpos de hombres o mujeres que decidieron convertirse en hombres o mujeres mediante una reasignación sexual o a partir de reconocer su género o identidad de género diferente al sexo con que nacieron. Esto es, contamos con jóvenes que nacieron biológicamente como hombres o mujeres, en tanto que otros, son cuerpos sexuados que socialmente se identifican con un género distinto a su sexo biológico. Todos ellos son jóvenes y se requiere de respetar sus derechos.

Después, me parece importante ir decantando esta diversidad cultural para comprender que en el espacio público se expresan jóvenes en precariedad, jóvenes deportistas, jóvenes con discapacidad, jóvenes indígenas, jóvenes que profesan alguna religión, jóvenes viviendo en adicciones, jóvenes privados de su libertad, jóvenes en condición de calle, campesinos jóvenes, jornaleros migrantes jóvenes, jóvenes casados y con hijos, jóvenes estudiantes, jóvenes analfabetos, jóvenes cortadores de fruta (limón, mango, aguacate), jóvenes alpinistas, esto es una diversidad cultural, cuyas necesidades no necesariamente son las mismas.

Si bien los jóvenes son iguales ante la ley, desafortunadamente no son iguales ante las oportunidades y ahí, estriba un largo etcétera que no ha permitido ir construyendo ciudadanía plena para éstos, derivado en los prejuicios, estigmas y desde luego las violaciones a los derechos humanos de que son privados, además de un largo etcétera ya enunciado en párrafos anteriores.

Cuando hablamos de un grupo en condiciones de vulnerabilidad y de acuerdo a las normas internacionales y nacionales, estos se deben atender en el marco de la ley, de una política pública, y la  estructura operativa que ejecuta la acciones de gobierno mandatada por la ley; no obstante los jóvenes que viven en diversidad sexual, no cuentan con una estructura que les permita atender sus necesidades básica, sobre todo a las personas bisexuales, para las cuales no hay absolutamente una sola política pública; aunque hay que reconocer algunos programas como los de la CNDH, o bien, del Conapred se les considera a este segmento de población, pero como ejes transversales a la política pública.

Por otro lado, entre los jóvenes es necesario difundir y  compartir información sobre los derechos sexuales y reproductivos; lo comento  porque hemos visto el incremento del número de embarazos de menores y de mujeres jóvenes, pese a las incidencias del CONAPO y otras instancias; lo que se requiere es el impulso de política pública que considere  información sobre los contenidos sexuales científicos, integrales y laicos.

Hoy necesitamos que los jóvenes se empoderen con información y regulen su sexualidad de manera autónoma pero informada. Requerimos de jóvenes comprometidos con su cuerpo y con estrategias de prevención para evitar los embarazos en adolescentes y no planeados y desplazar lo más que se puede el tiempo de disfrute de su cuerpo en pareja, o bien del matrimonio, ello, solo se podrá con información, reitero: científica, laica e integral.

En materia de discriminación, es el otro factor de exclusión y violación de los derechos humanos de los jóvenes, de conformidad con la ENADIS 2017; los motivos más frecuentes de discriminación son la apariencia, las creencias religiosas y el género para las mujeres; en tanto que para los hombres son la apariencia, la manera de hablar y la edad.

La ENADIS 2017, expresa que de la población de 18 años y más que declaró haber sido discriminada por algún motivo en los últimos 12 meses, según su orientación sexual, fue el 30.1 por ciento. La sexualidad sigue siendo un motivo de discriminación.

Desafortunadamente el mercado y el consumo que se genera en éste, hacen de los jóvenes una presa permanente para el hedonismo, el narcisismo, sin que se pueda en ocasiones controlar el consumo de alcohol, el ejercicio de la sexualidad, y desde luego las adicciones, que les pueden hacer llegar a tomar rumbos sin regreso.

Que hablar de las oportunidades de trabajo, o las oportunidades políticas y electorales, o bien, las oportunidades de su formación profesional y de salida del país  con becas educativas para adquirir conocimientos en otras latitudes que permitan mejorar sus conocimientos y posibilidades laborales; éstas son escasas, por decir mínimas, y éstas siempre vinculadas a sistemas de corrupción y del favor. Esto debe de terminar, piso parejo para todos los jóvenes.

Finalmente la violencia de género, faminicida, política, y otras dimensiones continúan oprimiendo al cuerpo de las mujeres jóvenes tanto cisgéneros como mujeres trans; requerimos de formar nuevas masculinidades y fomentar el trabajo en valores, principios y virtudes sociales desde la educación básica para adquirir el respeto por las mujeres, por una igualdad sustantiva.

Quiero agradecer la sincera participación que han tenido en la vida juvenil de Michoacán muchos jóvenes que con talento han salido a defender sus posiciones políticas, sociales, académicas y deportivas, entre ellos destaco a Orestes Rubio, César Saavedra, Jorge Osnaya,  Jonathan Villa Vargas, Christian Jaramillo, o bien a Marcos Juárez Vega, Xico Duarte, mis amigas las jóvenes Artemisas, Yareni Pérez Vega, el grupo de jóvenes de Kibernus, así como Uriel y Fany, Luis Ventura, Daniel García.

Mención especial siempre haré de los jóvenes de Paracho (Arturo Caro Querea, Rosa María Díaz Rico, Estefani Barriga Vargas, Judith Gallegos Castillo, Yasir Eli Moreno Hernández, Jorge Cacari, José Manuel Caballero Estrada) talentosos, decididos, arrojados y con una gran calidad humana y de respeto por sus usos y costumbres, para ellos, mi reconocimiento y el mejor de los éxitos para continuar esta lucha social, por la autonomía y  libre desarrollo de los pueblos y comunidades indígenas.

Y muchos, muchas personas jóvenes que han incidido de manera permanente en la vida de su comunidad, de sus colonias, de sus calles, de sus pueblos, a ellos, mil felicidades en este día, y en todos los días que vivan en este espacio llamado mundo.