Libros de ayer y hoy
La importancia de generar acuerdos colaborativos para avanzar en la construcción de Hombres de Valor, fue el propósito de Renuevo, asociación religiosa, para llevar a cabo la Conferencia “Hombres de valor que generan proyectos de familia integras, responsables y de respeto”, que diserto a invitación del doctor Gerardo Andrés Herrera Pérez, quien expreso que la reflexión no era solamente una exposición de valores, sino un espacio de reflexión crítica sobre lo que significa ser hombre, cómo aprendemos a serlo, qué valores orientan nuestras decisiones y de qué manera podemos construir masculinidades que contribuyan a la dignidad humana, la paz familiar y el bienestar colectivo.
El disertante se manifestó por que la idea central sería: no basta con hablar de hombres de valor; necesitamos formar hombres que conviertan sus valores en prácticas cotidianas, que reconozcan la dignidad de las demás personas y que expresen su fe mediante el amor, la congruencia, el cuidado, la justicia y el servicio.
Desde esta perspectiva, el doctor Herrera lo repitió una y otra vez que, la referencia a un Cristo vivo no se limita a una declaración religiosa; implica preguntarnos cómo se expresa el mensaje de Jesús en nuestra manera de tratar a la pareja, educar a nuestros hijos, relacionarnos con otros hombres, resolver los conflictos, ejercer la autoridad y responder ante el sufrimiento de las personas.
Para desarrollar la ponencia el disertante expresó el encuadre; 1.- contexto, el cual incluyó el modelo económico, las crisis, ideologías, mecanismos de opresión, violencias y mecanismos de control biopoder y psico poder; 2.- por su parte en el tema de hombre, valor y masculinidad, preciso sobre lo que significa el hombre, como un ente biopsicosocialambiental, pero además estableció la diferencia la visión biologicista y la constructivista, expresó los mandatos de masculinidad y la importancia de atender los mismos a partir de generar la fortaleza pero sin violencia, ejercer la autoridad pero sin dominación del cuerpo, demostrar emociones como el amor, a partir de la ética de los cuidados; 3.- el tema de hombre de valor, ofreció una propuesta para transitar a otro modelo o paradigma de masculinidad, en ello, preciso la importancia de pensarse, despensarse, y repensarse, hablo de la importancia del autoconocimiento y conocimiento de la realidad, manejo del pensamiento crítico, manejo socioemocional, ética de los cuidados, trabajar el tema de Vivir la Paz en Cristo: dialógica, diversa y espiritual, además de atender el sistema de cuidados.
Para cerrar la reflexión, el disertante expresó que es necesario trabajar sobre cinco compromisos: 1. Fortaleza sin violencia. Tener la capacidad de regular el enojo, establecer límites sin amenazas, reconocer errores y resolver conflictos mediante el diálogo. La fortaleza no consiste en no sentir miedo, sino en actuar responsablemente aun cuando experimentamos emociones difíciles.
2. Autoridad sin dominación. Comprender que liderar una familia no significa ser dueño de sus decisiones. La pareja y los hijos tienen dignidad, voz y necesidades propias. La autoridad se vuelve servicio cuando escucha, acompaña y asume responsabilidades sin imponer obediencia mediante el temor. 3. Amor que se convierte en cuidado. No basta con decir «amo a mi familia». El amor se expresa en la presencia, el tiempo compartido, la corresponsabilidad doméstica, la crianza, la escucha y la atención a las necesidades emocionales de quienes nos rodean.
4. Fe que se convierte en congruencia. La vida espiritual debe invitarnos a revisar nuestras acciones. No es congruente proclamar el amor al prójimo y humillar a una persona; defender la familia y ejercer violencia dentro de ella; hablar de perdón y negarse a asumir las consecuencias del daño causado. 5. Servicio que reconoce la dignidad de todas las personas. La práctica de un Cristo vivo puede expresarse en el trato respetuoso a las mujeres, a las niñas y los niños, a las personas mayores, a las personas con discapacidad y a quienes viven situaciones de discriminación o exclusión.
Transformar la masculinidad no significa que todos los hombres deban ser iguales, renunciar a su identidad o dejar de ejercer responsabilidades. Significa aprender a vivirlas sin convertirlas en instrumentos de sometimiento, disciplinamiento o control y sin vulnerar la dignidad de otras personas.
Agradezco al Pastor Uriel Rendón López del Ministerios Internacionales Renuevo, A. R., al pastor Caleb, a Pedro Chávez, así como a Martín y Josué.




