Urge reconstruir el andamiaje democrático
Propósitos de año nuevo, metas, retos… todo suele escribirse con facilidad. Lo difícil viene después: ser constante, responsable y disciplinada con lo que nos proponemos. Tal vez por eso muchas personas eligen simplemente vivir sin pensar demasiado en el futuro. Pero ¿qué sería la vida sin sueños, sin anhelos, sin una visión que nos mueva?
Enero fue el mes en el que me planteé propósitos y me comprometí con ellos. Hoy me pregunto: ¿ustedes ya saben cuáles son sus retos para 2026? ¿Recuerdan lo que hicieron este 2025?
Febrero me invitó a experimentar y conocer nuevos caminos de sanación.
Marzo me dio la fortaleza para seguir luchando contra las violencias ejercidas hacia las mujeres.
Abril fue el mes de tocar fondo, de estar al borde del precipicio; el mes que me enseñó a soltar, a no aferrarme y a empezar a amarme.
Mayo, que honra a las madres, fue complejo sin mi abuela, pero también un mes de recuerdos hermosos que siguen acompañándome.
Junio fue el contraste entre el orgullo de ser quienes somos y la ausencia de quienes debieron estar. Aun así, agradezco profundamente a quienes sí aman, sí cuidan y sí educan.
Julio me permitió recorrer el estado que es el alma de México, nuestro amado Michoacán, y compartir la reforma al Poder Judicial como un paso hacia una justicia verdadera.
Agosto confirmó que en la política y en la vida muchas personas muestran solo una parte de sí mismas. Aprendí a ser más cuidadosa, a observar quién se acerca, por qué y para qué.
Septiembre reivindicó la lucha y la memoria de las mujeres mexicanas, con el grito de Independencia encabezado por nuestra presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, quien por primera vez nombró a las mujeres que han hecho patria.
Octubre me llevó lejos para después acercarme profundamente a una persona amada; me enseñó a vivir con menos expectativas y a confiar en el sentimiento más puro: el amor.
Noviembre marcó un nuevo episodio en Michoacán. Nos arrebataron a un gran líder, pero su lucha trasciende hoy en el #PlanMichoacán, un proyecto que busca paz y justicia para las y los michoacanos.
Diciembre representa la lucha de defensoras y defensores de derechos humanos, y también el momento de mirar atrás. Extraño a quienes ya no están, pero este 2025 me enseñó, sobre todo, a valorar a quienes hoy caminan conmigo: mi madre, mis hermanos, mis sobrinos, mis tías, mis amigas, mi pareja.
Hoy que termina este año, me pregunto —y les pregunto—: ¿podremos construir un propósito colectivo para nuestro estado? Los retos son muchos, pero todos nos llevan a lo mismo: aprender a vivir con paz.




