El anuncio de López Obrador, sobre los 50 mil jóvenes, para engrosar filas de policías militar, naval y federal ha provocado reacciones de todo tipo.

Lo más interesante es que no termina de entenderse la intención del presidente electo con esta medida.  Y que es, justamente, a partir de esta oscuridad que se hacen los análisis.  Como que estamos, desde hace semanas, quedándonos a la mitad de lo, además, habrá de suceder en un futuro.

Jugando a las “rueda de las posibilidades”.

¿Para qué necesitamos 50 mil elementos más en estas policías, porque así lo dijo específicamente, aunque después se haya reproducido únicamente que serían para el Ejército y la Marina?

¿No habíamos quedado que la policía federal estaba, así lo dijo López Obrador, muy lejos de ser la policía que se necesita y que por eso tenían que seguir participando las fuerzas armadas en funciones de seguridad?

¿Y la declaración del “ejército de paz”, que sabemos que es una contradicción porque no puede haber tal, pero que fue otro anuncio que conmocionó la opinión pública?  ¿Se van a “convocar”, que no “reclutar” a jóvenes para este ejército o para la policía de otro ejército?

López Obrador dijo, además, que estos 50 mil jóvenes que van a ser “convocados” que no “reclutados” para estas corporaciones e instituciones, habrán de ayudar a “serenar” el país.

Palabra que tiene una traducción extremadamente difícil.  Porque no existe una forma de “serenar”, por ejemplo, poblaciones como Nuevo Laredo, Tamaulipas, entre balazos. O, otro ejemplo, cómo “serenar” a quienes atacan con armas de alto poder, o secuestran, o asesinan por placer a mujeres…

A esto habrá que agregar el presupuesto, el dinero que Arturo Durazo dijo que no había para el tema de seguridad.  Otra contradicción que estorba el entendimiento.

Tanto en la policía militar, que existe, como en la policía naval que no creo que exista como tal, aunque grupos especiales hacen funciones, como en la policía federal existen cursos de capacitación específicos, hay requisitos que tienen que cubrirse, y han estado abiertas las convocatorias.  ¿Queremos soldados que después van a uniformarse como policías o, como hay actualmente, egresados del H. Colegio Militar que son destinados a brigadas de policías militares?

En el Ejército ha habido un problema grave de deserción, con qué argumentos van a convencer a “jóvenes” con vocación para “serenar” al país, que se conviertan en soldados mal pagados, mal vestidos, mal comidos, mal descansados… ganan más como policías auxiliares o cuidando estacionamientos en hoteles de lujo.

Un policía federal debe ganar el doble o más que un soldado.  ¿Existe presupuesto para pagarles cuando ni siquiera han podido cobrar sus sueldos de estos meses, cuando les deben los viáticos y los bonos?  ¿Tienen vocación para “serenar” al país?  ¿Cómo se incorporaría ésta a sus funciones?

En lo único en que podemos coincidir millones de mexicanos es en que el periodo de cambio de poderes es muy largo, que ya queremos que llegue diciembre y contar con elementos ciertos, aterrizados, sobre los cambios que hoy tanto nos confunden y alarman…

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