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Foto: Especial

El patriota/Santiago Heyser Beltrán

 
| 21 de abril de 2018 | 13:16
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El patriota

Uruapan, Michoacán, 21 de febrero del 2018

Durante el tiempo que interactúe con la gente de IBM en cursos y asesorías, se tenía una expresión simpática: “No te envuelvas en la bandera”.

“No te envuelvas en la bandera”, hacía referencia a una actitud razonada y objetiva en nuestras actividades; “envolverse en la bandera”, como referencia a los niños héroes, implicaba una acción de sacrificio falsa, inútil e improductiva, que por sí, distorsionaba y complicaba todo.

Hace unos días, Don Javier Usabiaga, en mi opinión, se “envolvió en la bandera” en un evento del candidato José Antonio Meade ante el Consejo Nacional Agropecuario, primero agradeciendo a Dios todo lo que le ha dado (que por contraparte no se lo ha dado a 50 millones de mexicanos que viven en la pobreza, lo que pone en entredicho a Dios y lo exhibe como “elitista”), después se vertió en alabanzas a favor de Meade, como colaborador de excelencia (cada quién habla según le fue en la feria, imagino que César Duarte, beneficiario de la impunidad otorgada por este gobierno patrocinador de la candidatura de Meade, también debe hablar maravillas del Secretario de Haciendo que no vio ni oyó nada, mientras depredaban a Chihuahua.). Después explicó que hablaría de su calidad humana (pienso en los millones que están marginados mientras el gobierno desvía recursos a los bolsillos de sus funcionarios, amigochos, correligionarios y cómplices y me pregunto: ¿Qué entenderá Don Javier como calidad humana? ¡En fin!), después aclaró que no hablaría de la calidad profesional de Meade, argumentado que eso está fuera de todo cuestionamiento. ¡Me permito disentir, Don Javier!, si Meade, el 5 veces Secretario, fuera lo eficaz y eficiente que Ud. defiende, no estaría México en los niveles de endeudamiento, ni se habrían desviado del presupuesto los gastos del gobierno de EPN, ni se habrían asignado contratos a Odebrecht a cambio de “moches” millonarios, de la manera inmoral que todos conocemos. En otras palabras: ¿Si estamos tan bien con el peñismo que representa Meade, por qué hay tanto jodido, tanta impunidad, tanta sangre, tanto miedo y tanta dependencia del vecino del norte? Continua su perorata Don Javier, diciendo que: “Me parece criminal que estemos enfrentando una elección tan manoseada y mal manejada (¿Por quienes Don Javier?, quienes han usado las instituciones de la República prostituyendo el servicio público a través de la PGR y SHCP y bajando el discurso al nivel de pelea callejera y de infundir miedo, son lo que Ud. defiende ¡En fin!) …y desperdiciemos la oportunidad de tener un Presidente de México como el Dr. Meade”. Las palabras significan, no se interpretan (dice mi nieta); si como dice Don Javier estamos desperdiciando la oportunidad de tener un Presidente como Meade, eso significa que no va a ser Presidente ¡Que ya lo ve perdido!… No me ayudes compadre, dirá Pepe Toño.

…“Y se los digo con todo el corazón <continuó diciendo> (momento de soltar el llanto de emoción ante el patriotismo y sacrificio republicano de Don Javier, estimado lector); estas palabras me van a costar la expulsión de mi Partido, no me importa. Me importa más mi país que mi partido.” En este momento ya no pude contener la emoción, el nudo en la garganta reflejaba el impacto de las palabras del Sr. Usabiaga en mí atormentado espíritu, mientras las lágrimas resbalaban por mis mejillas. En mi mente estaban los próceres como Hidalgo, Morelos, Iturbide; el Pipila no porque no está a la altura del sacrificio de Don Javier ¡Que patriotismo republicano! ¡Que compromiso con México! (¿Cómo no va a favorecer diosito a un hombre así?) Los aplausos no se hicieron esperar… México, si apoyamos a Meade siguiendo el ejemplo de Don Javier Usabiaga, estarás salvado y en camino (Oootra vez) de pertenecer al primer mundo, pensé.

Una vez pasada la euforia patriotera que produjeron las palabras de Javier Usabiaga en mi frágil corazón, me puse a reflexionar: ¿De verdad es que traiciona a su partido por amor a México? No tengo la intención de defender a Ricardo Anaya de su agandalle de spots y de la candidatura (al estilo Chente), tampoco de sus traiciones a principios y valores panistas al aliarse con lo peorcito del PRD y MC. Pero, sin duda, las trapacerías del chamaco maravilla no están a la altura del cinismo y depredación del gobierno federal que encabeza EPN (mentor político de Meade), ni del daño a la nación al defraudar en miles de millones de pesos el patrimonio de los mexicanos a través de la #EstafaMaestra y las triangulaciones con empresas fantasmas, de lo que hay prueba y que convenientemente la PGR y “Don Javier” (entrecomillas) parecen ignorar. No te preocupes Rosario, Usabiaga apoya, sería el mensaje… Si a los intereses del “rey del ajo” conviene apoyar a quienes Felipe y Chente también apoyan, abierta o disimuladamente, muy su gusto y su dinero y muy decisión de los azules el soportar ingratitudes, pero que no me salga que traiciona por amor a la Patria; lo siento Sr. Usabiaga ¡No se lo creo! y ¡No se envuelva en la bandera!, se ve mal… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser Beltrán

Escritor y soñador

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