El Evangelio Hoy

Pentecostés

 Ciclo A.

El espíritu santo en la nueva era de la salvación

Mateo Calvillo Paz

En la plenitud de los tiempos, según el proyecto de Dios, Cristo envía al Espíritu Santo para que su salvación llegue a todos los hombres.

En tu vida. Juan y Lupita, cuando escucharon hablar de la obra de Cristo y de la acción del Espíritu Santo, quedaron sorprendidos.

Se quedaron soñando en la transformación de su vida divina, saboreando su nueva condición de cristianos.

Dios habla. Estamos en la cumbre de la redención. El Padre Dios realiza su proyecto de restaurar todos los desastres del pecado y darnos una vida mejor que la vida que perdimos por la desobediencia, una vida plena e inmortal.

         En la Resurrección, Cristo lleva la salvación a su realización plena y definitiva. Inaugura el mundo nuevo, el mundo de lo alto. Es la gran transformación, la única, del mundo caído y corrupto, se realiza en Cristo como una primicia y es importante que todas las criaturas acepten y entren en la salvación. Esto es obra del espíritu Santo, Dios.  Son ideas que ya compartimos en la homilía de la ascensión.

Seguimos en los acontecimientos grandiosos de una nueva creación, en el corazón y el culmen de la historia: la pasión y muerte, la resurrección y la exaltación del Señor y la venida gloriosa, con signos admirables, del Espíritu Santo.

Cristo derrama su Espíritu Santo, Dios, sobre la tierra. Como el fuego nuevo de un mundo nuevo. Es la gesta de la nueva creación. Cristo muerto y resucitado entrega su Espíritu, (Evangelio).

La predicación, que la audiencia entiende en todas las lenguas, es el anuncio de la salvación que llega a todas las razas de la tierra desde el oriente (medos, persas…) hasta Roma, la capital del imperio romano. A ellos se anuncia el primer mensaje cristiano, kerigma, del plan de Dios que se realiza en Cristo, el Mesías de Dios.

Estamos en el “acontecimiento originario de la salvación”, central añado yo, a esta expresión de los liturgistas. Cristo, cuando ha consumado su sacrificio, el mismo día de la resurrección entrega al Espíritu Santo. San Juan relata: sopló sobre ellos y les dijo: reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados…”

El Espíritu Santo se derrama en la comunidad para darle forma y dinamismo. Porque “nadie puede llamar a Jesús “Señor”, si no es bajo la acción del espíritu Santo”.

El espíritu Santo es el alma de la Iglesia y la enriquece con diferentes dones, servicios y actividades. Se entrega a los fieles: “en cada uno se manifiesta el espíritu para el bien común. Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos a pesar de ser muchos forman un solo cuerpo, así también es Cristo… Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo y a todos se nos ha dado a beber el mismo Espíritu. Afirma Pablo.

En esta solemne fiesta con gran gozo oramos: “concede al mundo entero los dones del espíritu Santo y continúa obrando en el corazón de los fieles las maravillas que realizaste en los comienzos de la predicación del Evangelio”.

Conoce tu fe, entra en la vida de Cristo, ten tu ser dispuesto a recibir al Espíritu Santo. Seguirás a Cristo, entrarás en su salvación.

Vive intensamente. Recibe al espíritu Santo que Cristo resucitado envía sobre ti y sé nueva criatura.

Cristo está aquí. Sólo por el espíritu Santo participamos en la misa y nos alimentamos con su cuerpo y con su sangre.