Libros de ayer y hoy
La acusación formal del Departamento de Justicia de los Estados Unidos contra Rubén Rocha Moya, ya exgobernador de Sinaloa, un senador de esa entidad, el presidente municipal de Culiacán, miembros de Morena y otros personajes con cargos gubernamentales y policiacos de ser parte del Cartel de Sinaloa, para quienes se pide su extradición hacia el vecino país del norte, fue un poderoso misil que pegó en la línea de flotación del actual grupo gobernante.
La reacción de Claudia Sheinbaum fue la de defender a los inculpados (que no a la soberanía nacional). La presidenta exigió pruebas a Estados Unidos y afirmó que –de no haberlas- sería evidencia de que se trataba de un ataque político, cuando Sheinbaum sabe muy bien que tanto López Obrador, como ella y varios de los actuales gobernadores de Morena, ganaron con el apoyo de los cárteles delincuenciales más importantes del país y gracias a las redes criminales que montaron para traficar con el huachicol e inyectarles miles de millones de pesos a las campañas electorales de su partido.
Nosotros (integrantes en ese entonces de la coalición conformada por el PRD, el PAN y el PRI) en el 2021 presentamos innumerables pruebas, documentos y testimonios de cómo la delincuencia robó centenares de casillas en Sinaloa, Michoacán, Sonora y Tamaulipas, en medio de un ambiente de violencia política que cobró decenas de vidas, amenazó a centenares de candidatos opositores para que renunciaran y exigió a la población el voto por Morena.
Esas pruebas llevaron a que, específicamente en Michoacán, se anularan las votaciones en cientos de casillas. En Sinaloa fueron “levantados” cerca de mil representantes opositores de casillas, secuestraron a dirigentes y candidatos de los otros partidos y amenazaron a la población para exigirle que votara por Morena. Algo similar sucedió en varias regiones del estado de Sonora.
Las autoridades electorales y las judiciales se hicieron “de la vista gorda” y terminaron dándoles los triunfos a los representantes de Morena.
Todas esas pruebas se exhibieron públicamente aquí en México y después se presentaron como denuncias formales ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
Hoy se sabe que esa documentación es parte de los argumentos del Departamento de Justicia norteamericano contra Rocha Moya y demás implicados, además de muchas otras denuncias y testimonios de delincuentes detenidos, varios de ellos ya actuando como “testigos protegidos” para bajar sus condenas en territorio estadounidense.
Es una lástima o, peor aún, una tragedia para México que Claudia Sheinbaum reaccione defendiendo a delincuentes envuelta en un discurso patriotero, en defensa de una soberanía que López Obrador y ella han entregado a la delincuencia organizada. Lo hace porque ella forma parte de ese grupo que ha asaltado la república, ha destruido las instituciones y que se sentía intocable, actuando impunemente como nuevos ricos y dueños del país.
Entiendo que la presidenta también actúe así porque sabe que si procede contra Rocha Moya provocará un efecto dominó y otros gobernadores, senadores, diputados, dirigentes de Morena y altos funcionarios del gobierno federal seguirían en la lista. Y no pocos exigirán que el jefe real de ese grupo delictivo gobernante, residente en Palenque, también rinda cuentas.
Entonces estaríamos ante el hundimiento de Morena en no mucho tiempo. El misil gringo en la línea de flotación del buque morenista es una metáfora realista. Esa es también la razón de los cambios en la dirección nacional de ese partido, mandando a la bejaranista Ariadna Montiel para vaciar los programas sociales en favor de ese partido y así tratar de ganar el 2027 y el 2030.
La presidenta puede hacer todos estos esfuerzos sin darse cuenta de que el futuro inmediato de México está en riesgo, como en peligro está la continuidad del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá (hoy conocido como TMEC o USMCA). Y porque no están viendo que el gobierno norteamericano ha decidido redoblar sus ataques contra los cárteles de las drogas (a los que ve como grupos terroristas que amenazan su seguridad nacional), con especial énfasis en México, con claras amenazas de intervención directa si aquí el gobierno no actúa pronta y contundentemente contra los cárteles y los gobernantes que los protegen.
El panorama inmediato no es nada halagüeño para México, a menos que Sheinbaum se decida a actuar como Jefa de Estado y no como jefa o parte de una pandilla política delictiva. Dudo que lo haga. Pero ojalá y sí, por el bien de todo México.




