No hay duda, vivimos en un país en el que la polarización política ha sentado sus reales. Una buena parte de la sociedad mexicana está dividida en dos bandos, el de los detractores del Presidente de la República ,  para los que cualquiera de sus dichos y hechos son incorrectos y censurables,    por otro lado el de sus seguidores, para los que cualquier acto de éste está envestido de un halo de infalibilidad y  su palabra es la verdad revelada.

Son pocos los que tratan de mantenerse imparciales. La contienda política en el México de nuestros días, ya sea desde el gobierno o desde la oposición más que responder a la razón y a la inteligencia, lo hace a prejuicios, filias y fobias. Un discurso entre dos bandos siempre antagónicos,   polarizante y maniqueo, en el los contendientes terminan  por parecerse mucho, como si estuviesen ante  un espejo. No hay tema de la política nacional o internacional ligada al país,  que escape a esta dinámica, sería largo el recuento por lo que solo me referiré a lo que hoy sucede en cuanto  al asilo al presidente boliviano  recién  depuesto, Evo Morales.

En el caso de Bolivia y el asilo que nuestro país ha otorgado a Evo Morales , automáticamente se reproduce la polarización , se sigue apelando a la emoción por encima de la razón. Los seguidores de AMLO se identifican de inmediato con Evo Morales y lo consideran uno de los suyos, sus detractores lo consideran como alguien perteneciente del bando  enemigo. Ambos elaboran discursos que toman en cuenta solo una parte de esa realidad. Para los simpatizantes de Evo no importa que éste haya quebrantado principios Constitucionales de su país en aras de su reelección y para sus detractores tampoco importa que éste haya sido depuesto mediante la intervención militar.

Respecto al asilo y estatus de refugiado qué México otorga a Evo Morales sucede exactamente lo mismo, unos llaman a no concederlo basados en el argumento de que se trata de  un delincuente electoral y siendo los delitos electorales considerados graves en nuestro país , Morales no merece ser asilado. El bando contrario asume que si se le debe asilar,  por lo buen presidente que fue y por que lo que hizo en el poder se parece mucho a aquello que postula la 4T. Ambos dejan de lado lo esencial y es el hecho de qué hay principios  que corresponden  a una larga tradición del Estado mexicano en materia de política exterior y  también el derecho al asilo y refugio por cuestiones políticas que está asentado en nuestra Constitución y en  las leyes,  así como en múltiples tratados internacionales signados por México.

No podemos actuar a conveniencia  poniendo por delante filias y fobias políticas, en México existe todo un marco normativo que quienes gobiernan están obligados a cumplir.

Respecto a la  tradición, ésta  remonta al siglo antepasado cuando Mexico y Colombia firmaron  un convenio de extradición  que impedía  que ésta se diera cuando se trataba de los considerados delitos políticos.

Por nuestro país han pasado,  en calidad de refugiados,  miles de opositores y perseguidos políticos en sus países de origen, del más diverso signo ideológico; individuos y hasta comunidades enteras. Muchos regresaron a su país de origen pero otros más crearon  fuertes  raices aquí y enriquecieron nuestra vida cultural, social y económica. Garibaldi, Jose Martí, Rómulo Gallegos, Leon Trotsky, Sandino, Fidel Castro , El Che Guevara, Jacobo Arbenz, Rigoberta Menchú, el Sha de Irán Mohamed Reza Palevi, Hortensia Bussi de Allende, Jose Gaos, Adolfo Sanchez Vázquez, exilios masivos como el de los republicanos españoles derrotados por Franco, judios durante la Segunda Guerra Mundial, miles de víctimas de los golpes de estado de los 60s y 70s del siglo pasado en el cono sur, sobre todo argentinos y chilenos. En fin, el recuento sería largo.

En lo legal, solicitar que México niegue el asilo a Evo Morales, es pedirle al gobierno actual que incumpla con los Artículos 111 y 115 de nuestra Carta Magna y con la Ley de Refugiados , protección complementaria y asilo político , estos son ordenamientos que obligan al Estado Mexicano a proteger a los extranjeros considerados perseguidos por motivos o delitos de carácter político o por aquellos delitos del fuero común que tengan conexión con motivos políticos , cuya vida, libertad o  seguridad se encuentre en peligro , el cual podrá ser solicitado por la vía diplomática o territorial.

En esta ocasión el gobierno de la República  está actuando de acuerdo  a la  tradición política de la diplomacia mexicana , pero no es una graciosa concesión, no es un simple acto humanitario o la ayuda al amigo en desgracia, México hace  bien en  dar asilo y estatus de refugiado a Evo Morales porque ésta obligado a ello, no tiene otro camino que cumplir con los Tratados internacionales firmados por México, con nuestra Constitución y nuestras leyes. No hacerlo sería incurrir en grave omisión, hacer a un lado principios de derecho político y humanitario internacional en nuestra legislación. Su obligación en cualquier situación similar será actuar con apego a la ley así sea cuando  se trate de alguien no afín  al gobierno en turno.

En cualquier caso se deberá actuar con pleno apego a la Constitución  y aquí habrá que recordar que no solo el derecho de asilo está consagrado en ésta, hay otros principios que rigen nuestra política exterior que deberán cumplirse en cualquier circunstancia y  son: no intervención , autodeterminación de los pueblos; igualdad jurídica de los Estados ; resolución pacífica de las controversias; proscripción de la amenaza y el uso de la fuerza en las relaciones internacionales ;   cooperación internacional para el desarrollo; la lucha por la paz y la seguridad internacionales. Todos deben ser respetados, todos deben ser cumplidos, todos están en el mismo plano en nuestra constitución, ninguno vale más que otro. Obligan a cualquier gobierno , al presente y a los por venir, sean del signo ideológico que sean .