Aprendimos que los Derechos se Conquistan

Horacio Erik Avilés Martínez

 

El primero de julio de 2018 fue un día histórico para nuestro país. La mayoría de los electores que acudieron a las urnas decidieron se diese un golpe de timón en el rumbo político de nuestra nación.

 

Tal acción colectiva hubiera sido impensable hace cuarenta o cincuenta años, cuando la maquinaria del régimen hegemónico hubiera impedido por todos los medios a su alcance que Andrés Manuel López Obrador fuese presidente de México, aunque ciertamente hubiese arrasado en las urnas.

Decenas de elecciones simuladas, fraudulentas y corruptas hicieron que las condiciones de nuestro sistema electoral cambiasen. Hoy, tenemos en la persona de Andrés Manuel López Obrador a un incuestionable presidente electo, legítimo y quien inexorablemente será el mandatario constitucional de nuestra nación.

 

De toda esta ruta, los mexicanos aprendimos dolorosamente que los derechos se conquistan ejerciéndolos, acudiendo a las urnas, ciudadanizando el proceso electoral y dotando de autonomía al organismo garante.

Gracias a ello, hoy nadie se atrevería a atentar contra la voluntad de una nación en torno a la decisión tomada en las urnas el pasado primero de julio. Sería un escándalo internacional y a la par generaría disturbios de pronóstico reservado en la geografía nacional.

Fueron la corrupción, la impunidad, la pobreza y los rezagos históricos de nuestra nación los que convirtieron a una masa anómica y clientelizada en auténticos electores. El camino es aún largo para lograr que nuestra patria posea la certidumbre de que tiene un ciudadano en cada hijo.

Y la construcción de ciudadanía no es por sí misma garante de la defensa de los derechos ya conquistados, ni tampoco de la progresividad en la lucha por expandir las libertades humanas. Es indispensable que se construya confianza, que se fomente la cohesión social y que la organización y la movilización lleven a los conglomerados de ciudadanos a conformar la denominada sociedad civil, que constituye la columna vertebral de la superestructura democrática, por defender con interés legítimo las causas de la ciudadanía, por contar con argumentos que sustentan su opinión y logran definir la agenda pública, convirtiéndola en muchas ocasiones en política pública.

Pero no olvidemos que los derechos electorales no son los únicos que poseemos los mexicanos. Hoy, es tiempo de voltear a ver el resto de nuestros derechos consagrados en la Carta Magna. Especialmente, es importante analizar el estado del derecho a aprender en México. Su conquista ha evolucionado en nuestro México en los últimos años.

Por ejemplo, el impulso desde la sociedad civil para que los mejores profesionistas disponibles en el mercado laboral sean los maestros de los hijos de México es de remarcarse. Es un logro trascendental que no merece retroceso.

Que sean los ciudadanos quienes verifican la transparencia de cada plantel escolar y participen activamente en el desarrollo integral de su comunidad de aprendizaje tampoco es un avance que deba desaparecer.

Por todo lo anterior, vale mucho la pena que se tenga presente lo conseguido durante los últimos años.

Sí -como lo dijo en muchas ocasiones Andrés Manuel López Obrador-, hay que revisar la reforma educativa y hay que examinarla colectivamente. Pero el análisis debe realizarse ponderando en su debida dimensión lo que sea justamente un logro y merezca seguimiento.  En el derecho a aprender no se debe permitir retrogradación alguna.

En nuestro país hay mucho por reconocer, pero también una enorme distancia aún por recorrer para lograr tener una educación de clase mundial. En unos pocos meses se estará haciendo el trabajo de planeación para el desarrollo en toda la geografía nacional, por lo cual es muy importante esperar que a la movilización electoral del pasado domingo le corresponda una consulta popular sin precedentes en la historia de México para lograr modelar el sistema educativo que merecen las generaciones jóvenes y venideras. No dejemos de exigir que el derecho a aprender lo vivenciemos todos los mexicanos.

Demostremos que los mexicanos ya aprendimos que los derechos se conquistan ejerciéndolos.

Sus comentarios son bienvenidos en [email protected] y en Twitter en @Erik_Aviles