Ya están designados los tres principales candidatos a gobernador por Michoacán, Luisa María Calderón del PAN, Ascensión Orihuela del PRI y Silvano Aureoles del PRD. Hay  la coincidencia en que los tres aspirantes llegaron a dicha candidatura sin contrincantes internos que tuvieran la fuerza suficiente como para poner en riesgo cada una de esas nominaciones, sin embargo, surge la duda de si estos aspirantes ¿cuentan con el suficiente apoyo y la unidad partidaria que les permita realmente ganar las elecciones, o sólo están tratando de aparentar un respaldo y una unidad que en los hechos no existe?

 

Empecemos por el candidato priista quien realizó una importante concentración este domingo, sin embargo, ha diferencia de otros tiempos, ahora lo sobresaliente no fue la cantidad de personas que fueron acarreadas a ese evento, si no la ausencia notable de personajes priistas con reconocido liderazgo e influencia política entre las filas del tricolor. Muestra de  esa ausencia de personajes políticos de peso, fue el hecho de que no se presentaron en ese lugar ningún ex gobernador del estado, como había venido sucediendo en otras campañas electorales, este hecho, sin duda, refleja un problema muy serio de unidad en torno a Orihuela, aunque el mismo lo niegue de manera reiterada. Tampoco se vieron allí personajes del ámbito nacional, -que por cierto fueron decisivos para su designación-, mucho menos estuvieron otros importantes dirigentes de los equipos políticos contrarios al aspirante priista. Por eso lo de la unidad en torno a esa candidatura más bien parece toda una simulación mediática.

 

En lo que respecta a Luisa María Calderón, ciertamente hizo acto de presencia Gustavo Madero, Presidente Nacional del PAN, el que vino mas que ha otorgar un apoyo real a la candidata, más bien lo que parece y deja ver su presencia, es un simple acompañamiento que busca cuidar las mínimas formas de protocolo y cortesía al interior de ese partido, no haberlo hecho hubiera sido un augurio fatal muy temprano para la aspirante a la gubernatura, finalmente queda muy claro que para la dirigencia nacional azul no es prioridad ni Michoacán ni los Calderón. No parecen dispuestos quienes mandan en ese partido, a ayudarles a los Calderón a recuperar espacios de poder, para que luego estos lo utilicen en contra de Madero en las aspiraciones de éste a la candidatura presidencial en el  2018, ya vimos de lo que son capaces, la última prueba fue cuando le cerraron el paso a Margarita Zavala en sus pretensiones por ser diputada federal en la lista de plurinominales.

 

En el caso de Silvano Aureoles, llega a la nominación, logrando una cohesión y unidad interna nada despreciable a través  de una serie de acuerdos políticos con todos los grupos locales perredistas, hecho que le permite superar una prueba que parecía imposible, según lo aseguraban no pocos opinadores. Aureoles logró los consensos que, por ejemplo, también había alcanzado en el 2001 Cárdenas Batel, cuando se convirtió también en el candidato a la gubernatura. Hay que agregar, por supuesto, también el respaldo que los dirigentes nacionales han venido a otorgarle al candidato perredista. Con estos elementos, es Silvano Aureoles sin duda, el que parece tener las mayores posibilidades de triunfo, si tomamos como parámetro la unidad y la cohesión interna de todos los aspirantes.