Donald John Trump (y ese güey quién es?)

Yo no me preocuparía por uno de tantos gringos millonarios, egocéntricos, inestables emocionalmente, y ávidos de dinero. Tampoco me preocuparía si Donald Trump odia a los mexicas. Son muchos los gringos millonarios que nos odian, pero también hay otros muchos que nos aman, o al menos nos respetan, pues piensan que quienes emigraron hacia EU son lo mejor, o por lo menos, quienes laboral y económicamente se quisieron superar mediante el anhelado “sueño americano”.

 

Los hay, efectivamente, y como minoría, otros mexicanos que nomás fueron a hacer puros desfiguros, a regar el tepache y pretender ganar dinero a la mala, pero sus crímenes son tan notoriamente escandalosos, que terminan mermando la fama de la honesta gran mayoría. A Donald Trump solo se le ocurrió pensar que los malos mexicanos son los que han hecho de su país una miseria. Poco reconocimiento le dio a quienes con su esfuerzo han sido partícipes del crecimiento de Estados Unidos que, todavía hoy, se asume suprema ante todo el orbe.

 

No me preocupa lo que diga Donald Trump. Lo que sí me incomoda, me mueve y hasta quita un poco el sueño, es pensar que tiene serias y peligrosas aspiraciones hacia la presidencia de su país, pues ya con el poder que lo envistiera, bastaría con ordenar dejar de hacer negocios en México para lograrlo. No sería fácil, por supuesto. No se trata de retirar todas las inversiones estadounidenses de la noche a la mañana, sino de limitar acuerdos, negocios e inversiones que bien nos limitarían económicamente. Y quien piense que no necesitamos a los gringos para salir adelante, podría decirle que tiene un 80 por ciento de equivocación, pues es ese el nivel de comercio que tenemos con ellos.

 

El desagrado de Trump hacia nosotros, los pobres comedores de tacos y bebedores de tequila, tiene orígenes desde que le salieron mal algunos “bisnes” en nuestro país, lo que le hizo hacer berrinche.

 

En palabras de un capitalista como Donald Trump, y dichas en un programa de televisión, el gringo es un hombre que vale nueve mil millones de dólares. Carlos Slim supera los 65 mil y siempre está disputando entre el primer y segundo lugar en el ranking mundial de los todopoderosos millonetas.

 

Si ambos se aventaran un tiro, definitivamente yo le voy a Slim.

Y por cierto, Slim es un tipo odiado en nuestro país, pero cuando se trata de hacer comparaciones de riquezas entre el Güero quesero y el mexicano…ahora resulta que casi todoooooooooos aman a Slim (que loco).

 

Trump no es un mal empresario, se podría decir que empezó desde abajo y ha tenido tiempos de bonanza y de dificultades económicas. Ha escrito algunos libros y yo he leído uno de ellos:  “Piensa GRANDE y patea traseros en negocios y la vida” (Think BIG and kickass in bussines and life), que literalmente es una especie de guía sobre la superación personal y económica, a través de la buena administración personal y mucha disciplina.

 

Lo que es indudable es que Trump pues…la cagó, pero les puedo apostar algo: igual que en sus tiempos de vacas flacas, algo se le ocurrirá para enmendar las tonterías que dijo en su destape.

 

 

¡¡¡¡Buen Viernes Wiskero para todoooooooooooooooooooooooooooooooooooos!!!!