El discurso de Trump

 

Personalmente considero que hacerle demasiado caso al payaso Donald Trump es una perdida de tiempo. Él es como uno de esos tristes comediantes del duopolio cuyo único merito es no tenerle miedo al ridículo. Pero lo cierto es que si Trump ha realizado semejantes declaraciones, de las cuales debemos precisar México no es el único perjudicado, es porque existe un público importante para ellas en los Estados Unidos.

 

La masacre en Charlestone nos desmuestra que los Estados Unidos sigue siendo un país fragmentado, más allá de lo que el espectáculo televisivo y hollywoodense nos permite conocer. Con una importante población migrante y una industria manufacturera que durante años se reubicó en locaciones como China o México, existe un sector de la población estadounidense a quien le resulta atractivo el discurso de Trump, como las represalias que Trump propone contra Ford por manufacturar en México y no en los Estados Unidos.

 

Hasta cierto punto el público de Trump en los Uniteds es parecido al de Obrador en México. Una masa de personas a quien el status quo no tiene felices: familias enteras de norteamericanos que se sienten desplazados de su país por la llegada de inmigrantes y la salida de empleos.

 

Precisado esto, quiero aprovechar la oportunidad para señalar la buena señal que nos mandan las declaraciones de Trump: las inversiones están llegando a México por medio del llamado “reshoring”, que es un proceso por el cual varias empresas gringas que se reubicaron en China durante los noventas se estarían viniendo a instalar en México. Por eso propone un impuesto del 35% a Ford si mantiene sus inversiones en México, con ello coercionaría el retorno de puestos de empleo a los Estados Unidos.

 

Después de todo la reforma energética en combinación con el reshoring podrían ser la oportunidad que México estaba esperando.