Esta es una pregunta que muchos sectores de la economía y de la sociedad de seguro se están haciendo. La situación política que se ha estado viviendo a últimas fechas, aunado a la incertidumbre por los problemas financieros del gobierno estatal, hacen que las preocupaciones por el futuro de corto y largo plazo del desarrollo de la entidad se incrementen.

El crecimiento de la economía y a su vez el mejoramiento de las condiciones de bienestar de la población, no pueden llegar a cristalizarse sin una base de planeación bien sustentada por los recursos e instrumentos adecuados por parte del Estado y sin una claridad de objetivos de desarrollo en los sectores productivos y sociales. Todos los sectores productivos y no sólo los de inversión requieren estabilidad social y apoyos suficientes para realizar sus actividades de producción y comerciales. A su vez, la sociedad en general requiere que la incertidumbre disminuya y que todos los trabajadores puedan realizar sus tareas cotidianas con tranquilidad y con seguridad.

Estos elementos son en los que tenemos serios problemas en Michoacán, entre otros muchos asuntos de igual importancia como la falta de inversiones en infraestructura, de apoyos al campo, de crecimiento urbano ordenado, de protección ambiental y uso sustentable de recursos, etc., y que también son fundamentales para pensar en un desarrollo para la entidad. Hoy en día, sólo con mucho riesgo de no acertar se puede pronosticar algún dato sobre un crecimiento de la economía y una mejora en las condiciones de bienestar de los michoacanos, ya que las condiciones de inestabilidad no permiten considerar que algunas de las tendencias positivas en ese rubro de años anteriores, puedan ser válidas para las condiciones actuales o para el futuro.

En efecto en este momento, desde nuestro punto de vista, no existen elementos que nos permitan prever que en el corto plazo el estado pueda empezar a remontar los rezagos y tal vez con mucho esfuerzo empezar a crecer y cambiar los números negativos que tenemos en empleo, educación, vivienda, servicios etc., que no representan más que la condición de pobreza y marginación en la que viven millones de michoacanos. En este sentido, es que se hace necesario que la sociedad y el gobierno del estado, llevemos a cabo un esfuerzo político que permita conciliar, hasta donde sea posible, intereses particulares en beneficio del interés general de todos los pobladores de Michoacán. Al decir intereses particulares nos referimos a los de los partidos políticos y todo tipo de organizaciones de trabajadores y patronos y grupos de poder en la entidad, ya que por definición estos partidos, organizaciones y  grupos, por mucho que digan defender el interés de todo el estado, en principio defenderán principalmente sus intereses particulares; y al hablar del interés general estamos hablando del interés que todos tenemos por dejar a nuestros hijos y nietos un Michoacán próspero y mejor que el que a nosotros nos ha tocado vivir.

Sin un acuerdo político incluyente y de largo alcance, que vaya más allá pero mucho más allá de los partidos políticos y sus organizaciones y más allá de los intereses de los grupos en el poder y de los que luchan por el poder, será imposible para cualquier gobierno que provenga de cualquier corriente política gobernar para todos y proporcionar al estado los instrumentos necesarios para lograr el desarrollo.

Desarrollo es una palabra que tanto la usamos que ha perdido su sentido, y no podremos saber qué significado tiene para los michoacanos hasta que no se logre mediante la libertad de palabra y de información un diálogo público en el que se construya una sociedad comunicativa. Los michoacanos debemos poner en funcionamiento todos los mecanismos democráticos a nuestro alcance, principalmente los que sean más incluyentes, para que las diferentes regiones y pueblos del estado sean escuchados en sus aspiraciones de desarrollo a través de sus organizaciones productivas, sociales y políticas y de sus ciudadanos individuales, en un esfuerzo por poner en juego toda la fuerza de nuestra constitución estatal, haciendo valer la legalidad y toda la fuerza de la participación ciudadana, haciendo valer los derechos y obligaciones de todos los ciudadanos, en una tarea: conseguir para Michoacán un rumbo de desarrollo definido en el que nos incluyamos todos a pesar de las dificultades.

Es mucho más fácil luchar contra los problemas que impiden el desarrollo si se sabe cuál es el rumbo y todos estamos de acuerdo en ello porque “no hay buen viento para el marinero que no sabe a dónde va”.

·         Sociólogo por la UNAM, Maestro y Doctor en Ciencias del Desarrollo Regional por la Universidad Chapingo y la UMSNH. Profesor investigador de la UVAQ desde hace 15 años, actualmente se desempeña como jefe del Departamento de investigación de la Universidad Vasco de Quiroga.