CIUDAD DE MÉXICO, 13 de julio de 2020. — Aprovechando la situación del confinamiento sanitario, el crimen organizado en México mostró señales de un aceleramiento en la adopción del modelo Ndrangheta de la mafia italiana, en el que además de hacer tráfico de drogas, ha fortalecido el tráfico de empresas mediante la creación de compañías fantasma para lavar el dinero, ocupando la figura de empresas de arquitectura, bienes raíces, joyería y consultorías que ejecutan transferencias millonarias y que posteriormente no coinciden con su declaración fiscal, afirmó Raúl Sapién Santos, presidente del Consejo Nacional de Seguridad Privada (CNSP).

De acuerdo a un comunicado, el modelo adoptado por algunos cárteles mexicanos tiene su origen en San Luca, Italia y que etimológicamente significa lealtad y valor (andragathia), y está basado en una sociedad por órdenes jerárquicas estrictas y estrechos vínculos consanguíneos que hace poco probable que alguien traicione a la organización; características que han reforzado este tipo de negocios ilícitos, haciendo del lavado de dinero, la principal fuente de financiamiento de los cárteles mexicanos.

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