Llama Ramírez Marín a fortalecer la estrategia nacional de seguridad
El atrevimiento de los políticos llega a extremos inimaginables y su credibilidad llega a los límites de cero.
Una frase que arrancó carcajadas de propios y extraños es la pronunciada por Adán Augusto López, el tabasqueño considerado por su paisano Andrés Manuel López Obrador como su hermano.
El exgobernador de Tabasco salió a la defensa del honor de Andy López Beltrán, quien en la lógica debe considerarse su sobrino, ya que es hijo de su “hermano” y sentenció que por sus amigos siempre da la cara y por Andy “mete las manos al fuego”.
Ante este argumento no faltó el que precisó y quién mete las manos al fuego por Adán, aparentemente no hay muchos que lo hagan.
Y es que Adán Augusto escogió un mal momento para hacer esa presunción, pues él mismo se encuentra fuertemente cuestionado, sin que aclare muchos puntos oscuros de su desempeño como servidor público.
Adán fue un personaje muy importante del gobierno de López Obrador, ya que inició como gobernador, fue promovido a secretario de Gobernación e insertado como una de las principales corcholatas para la sucesión presidencial.
En ese período, el tabasqueño fue señalado por el uso excesivo de recursos y por su prepotencia y soberbia, cuando rechazó la oferta del dinero que le ofreció su partido para solventar los gastos de la precampaña.
Su incorporación a los primeros planos de la política nacional, fue lo que provocó que Adán se perdiera y extraviara el rumbo que había seguido durante su desarrollo político.
Fue atrapado por la soberbia de creerse el ungido, el sucesor de su tocayo de apellido, por el hecho de ser catalogado como “hermano” del soberano en el poder.
Adán se hundió en el limbo, sintió que su buena fortuna política seguiría, cuando fue nombrado coordinador de la mayoría en el Senado de la República y formó su corte de lamesuelas que lo hicieron sentirse más poderoso. Su figura creció políticamente, cuando mostró su destreza de atraer el voto que les faltaba para tener mayoría calificada en los momentos de apuro para sacar la reforma judicial.
Todo salía a pedir de boca para el coordinador de senadores, cuando de pronto el mundo se le vino encima. El propio gobernador de Tabasco, su sucesor, lo señaló como el creador de “La Barredora” el grupo criminal que opera en la entidad y donde se señaló a su flamante secretario de Seguridad, Hernán Bermúdez Requena, como la cabeza de ese grupo criminal.
Después de eso salieron a la luz muchos asuntos que lo incriminan directamente como la supuesta evasión fiscal, se ventiló su fortuna que lo convierte en uno de los políticos más ricos del país, debido a su participación en negocios provenientes del sector público.
En su ardiente defensa de Andy López Beltrán, su “Tío” Adán lo defendió en todo momento, acusando que se trata de una brutal y despiadada campaña mediática.
Adán Augusto es un político que no habla con la prensa ni hace declaraciones, según sus dichos, pero la defensa de Andy bien vale la pena, hasta llegar a meter las manos al fuego, aunque corre el riesgo de quemarse.
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Ramón Zurita Sahagúnwww.revistapersonae.com




