Endurecen diputados control aduanero
En política nunca faltan los emisarios del pasado. Personajes, intereses o grupos que, cuando alguien adquiere peso, responsabilidad o visibilidad, intentan convertir un dato aislado en sospecha y una sospecha, repetida suficientes veces, en una sentencia.
Eso parece estar ocurriendo hoy con Carlos Ulloa.
Se ha pretendido construir alrededor de su patrimonio una narrativa a partir de información que él mismo señala como parcial. Y ése es precisamente el punto que no debería perderse: una cosa es el escrutinio legítimo sobre cualquier servidor público y otra muy distinta tomar solamente una fotografía reciente para explicar una historia patrimonial construida durante décadas.
Carlos ha respondido que su patrimonio comenzó a formarse hace más de 37 años, que una parte proviene de la herencia de sus padres y que a lo largo de los años realizó diversas operaciones de compra y venta de inmuebles. También sostiene que esos movimientos fueron reportados oportunamente en sus declaraciones patrimoniales.
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