JIQUILPAN, Mich., 28 de noviembre de 2018.- La sericultura será una alternativa económica, atracción turística y ejemplo de desarrollo en el municipio en el corto plazo, dijeron especialistas de esta práctica ancestral, quienes recordaron que fue precisamente Lázaro Cárdenas del Río quien impulsó esta actividad en el municipio que aún hoy cuenta con un gran prestigio en la elaboración de moños, rebozos y otros utensilios similares derivados del gusano de seda.

Esta práctica está siendo apoyada desde la Unión Europea y hace unos meses  Juan Rodríguez, responsable del Proyecto de Sericicultura y elaboración de rebozo de seda en el municipio, informó que especialistas de Latino América e Italia se reunirían en la Universidad Pontificia Bolivariana de Colombia y en la región del Cauca para debatir las acciones vinculadas al plan regional para impulsar la capacitación, producción, diseño y comercialización de la seda en América Latina y el Caribe: “El objetivo es transferir conocimiento y experiencias para alcanzar el crecimiento económico sostenible y la mejora en la calidad de vida de las poblaciones rurales de países de América Latina y el Caribe, a partir de la producción y cultivo del gusano de seda”.

Lo anterior, dijo Juan Rodríguez, resulta de importancia para el municipio, ya que el patronato de sericultura de Jiquilpan se encuentra dentro de los proyectos que están considerados en los financiamientos que ha otorgado la Unión Europea.

En el caso de Jiquilpan, si bien se dan las condiciones idóneas para el cultivo de los gusanos y se cuenta con talleres para obtener el valor agregado, el principal problema consiste en que se carece del árbol de morera que constituye el único alimento de este gusano, por lo que actualmente se trabaja en la forestación y reforestación de la especie.

Esta será la tercera ocasión en el municipio que se pretende que la industria de la seda se constituya en un pilar en la economía regional. Durante el Virreinato fue imposible lograrlo y en los años 40 el humanista griego Theodoro Papatheodorou intentó establecer un criadero de gusano y un taller para el procesamiento de la seda, y hasta hace apenas una década a través del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional del Instituto Politécnico Nacional (CIDIIR-IPN) se desarrolló el nuevo proyecto en el que, incluso, se realizó el diseño y construcción de telares para comenzar con el procesamiento de la seda.

Actualmente el proyecto opera bajo el esquema de un patronato de la sociedad civil que funciona en la Casita de Piedra en el Bosque Cuauhtémoc de esta ciudad.