LÁZARO CÁDRENAS, Mich., 15 de abril 2019.- Mediante una marcha silenciosa, este domingo un centenar de familias expresaron su dolor y reproche al asesinato de una niña de apenas 8 años que ocurrió la tarde del sábado en pleno Centro de la ciudad.  Un par de sujetos tenían como blanco principal de un ataque a un varón, que también murió en plena banqueta pero por desgracia una madre caminaba a un costado llevando de la mano a dos de sus hijas, una de las cuales fue víctima fatal.

La muerte de la niña Briseida en esta acción conmocionó de inmediato a la sociedad de este municipio. De los hechos hubo varios testigos, entre ellos una mujer que se percató de lo ocurrido y logró llegar a donde la niña permanecía en el piso con dos heridas mortales, una en su estómago y otra más a la altura del cuello del mismo lado.

La madre de la menor enloquecida no sabía que hacer pero se desgarraba pidiendo auxilio. A unos metros quedó el sujeto sin vida, el principal del ataque.

La mujer testigo tomó a la niña en brazos y la vio morir con la impotencia de no poder salvarle la vida. Los servicios de emergencia tardaron en llegar al lugar y cuando lo hicieron ya nada se podía hacer. Briseida ya no tenía signos vitales.

De ahí  la espontánea convocatoria a la marcha silenciosa que a las 18 horas de este domingo partió del mismo lugar donde perdió la vida la menor. Frente al palacio municipal, justo en la marca LZC, fue la primera parada de la manifestación. Al pie de las letras quedaron encendidas en cruz varias veladoras. Nuestra ciudad está de luto, expresó una mujer al bordo del llanto.

“Que impotencia, que dolor, que feo es no poder hacer nada para evitar estas tragedias”, decía otra señora que no soportó derramar sus lágrimas.

Hasta ahí el grupo sería de un medio centenar escoltado al frente por una patrulla y elementos de la Policía Michoacán y atrás dos más unidades.

Del palacio a la glorieta Las Torres. Ahí ya eran esperados por un grupo de amigos y vecinos de la familia.

A las 20:20 horas la marcha llegó al domicilio donde velaban a la niña Briseida. Calle Atún, número 30 en colonia Los Pescadores.

Los cantos y rezos arropaban los restos de la víctima dentro de su ataúd en tanto que a un lado sus inconsolables padres permanecían fundidos en un abrazo, en solo llanto, en solo dolor que solo ellos y Dios sabe lo profundo.

Como consolar a un padre que hace siete meses partió a los estados Unidos buscando mejorar el nivel de vida de su familia, de su esposa, de su hija Briseida.

La inseguridad y la mala suerte obligaron a este padre de familia a regresar de inmediato al ocurrir esta tragedia. Como consolar a una madre que perdió a su hija apenas en la salida que hizo para comprarle zapatos y murió con ellos puestos minutos después de estrenarlos.

Briseida ya no volverá más a su querida escuela Vasco de Quiroga, ubicada en el fraccionamiento Solidaridad, en la que cursaba el tercer año de primaria. Sus maestros y sus compañeritos no pudieron estar en esta despedida porque ya estaban de vacaciones. Que mal día, que mal momento para la familia de esta menor que sin quererlo ni desearlo, ha sido convertida en víctima, en estandarte, en ejemplo de la inseguridad, en reclamo de justicia y de que nunca más se repitan estas hechos.

Los restos de la menor fueron trasladados este lunes a primera hora a la ciudad de Huetamo.