COAHUAYANA, Mich., 6 de junio de 2019.- Este jueves, cunde la alarma entre los productores agrícolas por el hecho de que el río que divide a Michoacán y Colima, empezó a verter agua en la presa derivadora de Callejones como consecuencia de las primeras precipitaciones pluviales presentadas en la sierra de Chinicuila, con lo que se pone en riesgo el avance de la obra de reencauzamiento que busca proteger el canal de riego principal del que depende la irrigación de más de 5 mil hectáreas de cultivos coahuayanenses.

El problema está en que con el gran esfuerzo de los propios productores, especialmente los plataneros, y el apoyo a cuenta gotas del Gobierno de Michoacán y el Ayuntamiento de Coahuayana, en poco más de tres semanas de trabajo se levantó una cortina de tierra para devolver el río a su cauce original, empero, no se ha enrocado el frente que golpearán las grandes corrientes que puedan presentarse, y así las cosas la cortina de protección construida puede ser destruida.

La Conagua Colima y Michoacán no han apoyado con nada y están omisas en como parte de sus responsabilidades oficiales, atender esta contingencia, y más porque este problema del riesgo de destrucción del canal de riego principal lo originó la representación colimense de la Comisión Nacional del Agua.