Acerca Policía Morelia prevención y servicios integrales a estudiantes
MORELIA, Mich., 30 de julio de 2019.- Las vialidades intervenidas a partir de septiembre de 2018 en la capital michoacana deberán resistir sin sufrir desperfectos la temporada de lluvias en curso, o “tendremos que reclamar a las empresas morelianas a cargo de las obras”, afirmó Raúl Morón, alcalde de Morelia.
Durante la entrega del riego de sello en 3.6 kilómetros de la avenida Juan Pablo Segundo, Raúl Morón refirió que en la totalidad de las vialidades intervenidas con bacheo, riego de sello, reencarpetamiento y pavimentación no se observarán baches o señales de deterioro derivado de las precipitaciones pluviales.
Esto, a causa de que las obras se verificaron en su calidad y procesos, para buscar garantizar su durabilidad.
“No tendremos problemas con las calles que ya atendimos, pero si los hubiera, le reclamaremos primero a la Secretaría de Urbanismo y Obras Públicas y después, a las empresas que efectuaron estas iniciativas”, reiteró.
El edil de Morelia agregó que esta buena preservación de las superficies de rodamiento de las arterias primarias permitirá que a partir de 2020 comenzará la rehabilitación de las vialidades “más importantes” al interior de las colonias populares y las tenencias, así como los caminos rurales y sacacosechas.
“Este año vamos a recuperar lo más que podamos, pero en 2020 años a ir con más recursos para la recuperación de las vialidades que tienen un mayor flujo de usuarios en colonias y comunidades”, expresó.
Agregó que aprovechará la presencia de Andrés Manuel López Obrador, presidente de la república, paga “platicar sobre lo que estamos haciendo y lo qué haremos el año siguiente, para ver si podemos encontrar un respaldo mayor para la rehabilitación de vialidades, aún a estas alturas”.
De acuerdo con Sergio Adem Argueta, secretario de Urbanismo y Obras Públicas, el riego de sello en la avenida Juan Pablo Segundo contó con una inversión por tres millones 100 mil pesos y beneficiará a por lo menos 10 mil personas; además de la intervención de la superficie de rodamiento en una longitud de 3.6 kilómetros, la obra comprendió la definición de una ciclovía balizada.