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MORELIA, Mich., 11 de junio de 2026.- El tren ya no pasa por aquí con la frecuencia de otros años, pero las vías siguen ahí. Entre la hierba, el lodo y los rieles oxidados, reaparecieron las viviendas improvisadas que alguna vez fueron retiradas por las autoridades.
A espaldas de la preparatoria Isaac Arriaga de la Universidad Michoacana, las chozas volvieron a ocupar el terreno federal. Láminas, pedazos de madera, cartón, lonas y restos de materiales de construcción forman una hilera de refugios levantados junto a las antiguas vías ferroviarias.

El camino de acceso conduce a un espacio cubierto por basura. Bolsas de plástico, envases, muebles en desuso y objetos esparcidos permanecen entre los charcos. El agua se acumula sobre la tierra y forma senderos de lodo que conectan unas viviendas con otras.
El olor llega antes que la vista. Quienes transitan por la zona refieren aromas a orina y aguas residuales.
No hay evidencia visible de infraestructura sanitaria. Tampoco se observan servicios urbanos que permitan condiciones regulares de habitabilidad.
Entre las construcciones destaca un automóvil blanco estacionado sobre el terreno. A pocos metros aparecen paredes levantadas con tabique y techos improvisados. Algunas estructuras muestran señales de incendios anteriores; otras permanecen cubiertas por láminas sujetas con objetos de distintas formas y tamaños.

La presencia de habitantes en este punto no es nueva. Autoridades realizaron en el pasado operativos para retirar a quienes ocupaban el predio. Sin embargo, el asentamiento reapareció y volvió a extenderse a lo largo de las vías.
Desde las aulas de la preparatoria, la distancia hacia las viviendas es corta. Entre ambos espacios apenas existe una franja de árboles y terreno abierto. Del otro lado, la vida transcurre entre construcciones improvisadas, basura acumulada y caminos marcados por el agua y el paso constante de personas.
Las vías continúan ahí. También las chozas. El asentamiento que una vez desapareció volvió a instalarse en un espacio donde la ocupación permanece fuera de la norma.
De acuerdo con las cifras oficiales del Ayuntamiento de Morelia, se estima que hay 22 asentamientos en zonas de reserva o del patrimonio municipal, estatal o federal, y al menos dos cuentan con denuncia por el despojo del predio. Además, hay 250 colonias en proceso de regularización.




