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MORELIA, Mich., 24 de julio de 2026.- El olor llega antes que el agua. Una mezcla de drenaje, excremento y gases que despiden olores a huevo podrido anuncia que la lluvia volvió a convertir las calles del fraccionamiento Hacienda Tiníjaro como si fueran una extensión del drenaje.
Los costales de arena aparecieron otra vez frente a las cocheras. Algunos protegieron puertas; otros delimitaron entradas que, de cualquier forma, terminaron bajo el agua. El cauce del río Los Itzícuaros, saturado por las lluvias y por las descargas de diversos fraccionamientos, volvió a filtrarse por el subsuelo y las ollas del drenaje hasta emerger entre jardines, banquetas y viviendas.
La escena se repitió por tercer año consecutivo. Las aguas negras se mezclaron con basura y con el escurrimiento pluvial hasta cubrir las calles del desarrollo habitacional, construido hace más de dos décadas. Los vecinos quedaron atrapados entre el agua que impedía salir de sus casas y el olor permanente que permaneció durante varios días.
"El problema tiene bastante tiempo. Sabemos que en la temporada de lluvias sucede esto y cada año enfrentamos los mismos problemas. El municipio siempre nos ha apoyado; la vez pasada estuvo personal de Protección Civil con nosotros y ahora nuevamente han acudido. Sin embargo, el problema es estructural", explicó Victoria Olvera.
La vecina señaló que el dictamen técnico entregado a los habitantes establece que la constructora Grupo Herso debe conectar el drenaje del fraccionamiento a la planta de tratamiento ubicada después de las vías del tren y construir un cárcamo de mayor capacidad para desalojar el agua.
"El dren recibe descargas de muchos fraccionamientos y siempre está lleno. Cuando alcanza su capacidad, el agua no se desborda, sino que se filtra por debajo del terreno. Esta filtración llega a los jardines, incluso debajo de la iglesia. Nos dicen que van a trabajar en la solución, pero ya llevamos tres años con el mismo problema y no ha pasado nada", afirmó.
La falta de esas obras mantiene sin solución un problema que los habitantes atribuyen al origen mismo del desarrollo inmobiliario. Aunque las inundaciones de los últimos tres años, los vecinos sostienen que el conflicto deriva de una infraestructura hidráulica inconclusa.
Es un terreno con condiciones de inundación y es consecuencia de la ausencia de supervisión de parte de las autoridades de hace más de 20 años para garantizar que Grupo Herso ejecutara las obras complementarias necesarias.
Mientras la solución definitiva no llega, la respuesta institucional se limita a medidas de contención. Brigadas limpian calles, retiran lodo, lavan vialidades, fumigan para reducir la presencia de mosquitos y entregan algunos insumos a las familias afectadas. Las acciones atienden las consecuencias, pero no modifican la causa.
Entre los vecinos, el costo también se mide en reparaciones.
"La inundación sí fue grave. No podíamos entrar a la casa y, cuando lográbamos hacerlo, ya no podíamos salir porque todo estaba inundado. Varios vehículos quedaron bajo el agua y tuvimos que repararlos, lo que representó un gasto importante", relató Jorge, habitante del fraccionamiento.
Recordó que es el tercer año consecutivo que viven la misma situación.
"Nos han dicho que van a resolver el problema, pero ya pasaron tres años y seguimos igual. Esperamos que ahora sí se atienda y que tanto las autoridades como los ciudadanos hagamos lo que nos corresponde para evitar que vuelva a suceder."
Cuando la lluvia termina, el agua baja lentamente. Lo que permanece es el olor, el lodo adherido a las banquetas, los motores averiados, el calzado sucio y la certeza de que, mientras las obras estructurales sigan pendientes y quienes desarrollaron el fraccionamiento no cumplan con las adecuaciones señaladas en los dictámenes técnicos, la siguiente tormenta volverá a convertir a Hacienda Tiníjaro en un fraccionamiento donde las aguas negras forman parte de la temporada de lluvias.




