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MORELIA, Mich., 15 de septiembre de 2017.- 10 de la noche. Una fila todavía más larga y más nutrida espera pasar otro filtro más para llegar hasta el primer cuadro. "¿Esta fila para qué es?" preguntaban algunos perdidos, asombrados por la cantidad de gente, "es otro punto de revisión mija", contestaba otro.
La fila que iniciaba adelante de la calle Miguel Silva y terminaba hasta Morelos Sur sobre la Avenida Madero, avanzaba con paso regular y con cierta rapidez, sin embargo por momentos se detenía por varios minutos.
Al llegar la enorme fila hasta Morelos Sur, lugar donde estaba el filtro de seguridad, un oficial pedía que se hicieran dos filas, tal y como estaba sucediendo en la calle Serapio Rendón, en el primer retén de seguridad.
"Todos sus objetos de valor en las manos y sus bolsas aquí", pedía un oficial de la policía Michoacán a los que iban entrando, mientras señalaba una máquina de rayos X donde se colocaban las bolsas de las mujeres formadas.
La fila de los hombres era un poco más lenta porque ellos no llevaban bolsas; tenían que sacar todos sus objetos de valor y colocarlos en una charola, algo que entretenía bastante y reducía la velocidad de entrada.
Un elemento del cuerpo de granaderos de la Policía Michoacán se le cayó un escudo de manera estrepitosa, lo que generó gritos y rechiflas entre los presentes que de alguna manera sacaban su desesperación por tener que esperar tanto tiempo.
Antes de entrar, un hombre vendía pestañas, barbas y bigotes a 10 pesos "para la broma y para la vacilada", mientras una mujer que le acompañaba pintaba la bandera tricolor sobre cachetes y frentes de quien se le pusiera a frente y se lo solicitara, "¡aquí traen a México, chingao!" decía un hombre orgulloso que llevaba a sus hijas.
"Todo por los tigres" le decía un joven a otro, y aquel le contestaba en tono de burla: "¡pero si empataron con el Monarcas!", "¡esos no güey, los del Norte! jajajajaja", contestaba el primero riendo estruendosamente.
Así siguió por un buen rato la entrada de la gente, y por lo menos en la fila de las mujeres el policía, que realizaba su trabajo, no lo pasaba tan mal; de vez en vez un guiño, una sonrisa y algún comentario coqueto se le soltaba.
A las 10:30 llegó un grupo de policías e instaló otra entrada para agilizar el ingreso de la multitud, que cada vez crecía más; "¡a ver otra fila por acá, otra fila por acá!" gritaban los encargados de la nueva fila.




