Ofrece Morelia agenda turística y cultural para este fin de semana
MORELIA, Mich., 21 de septiembre de 2026.- Entre calles de cantera rosa, edificios históricos, música y el ir y venir de morelianos y turistas, existe un rincón que se ha convertido en uno de los espacios más representativos de la vida cotidiana del Centro Histórico de Morelia: el Jardín de las Rosas.
Aunque oficialmente lleva el nombre de Jardín Luis González Gutiérrez, en honor a un profesor del Colegio de San Nicolás de Hidalgo, son pocos quienes lo identifican por esa denominación. Para generaciones de morelianos, el nombre de Las Rosas permanece ligado a la historia del antiguo Colegio de Niñas de Santa Rosa y al conjunto arquitectónico que hoy alberga al Conservatorio de las Rosas.
"Bohemia, tranquilidad, música, es un lugar bonito. (Ha cambiado), un poquito, hay mucha fiesta, en ocasiones demasiada tomadera en la noche", dijo Jorge.
"Este jardín sí ha cambiado de cuando mis hermanas y yo, éramos niñas, porque aquí, veníamos a jugar y nos gustaba subirnos a ese árbol, que era como las serpientes, desde 30-40 años. Nos gustaba venir porque era un entretenimiento para nosotras, entrar al Conservatorio de Las Rosas, el cual no estaba así, lo han ido remodelando, modificando y arreglando. Estar aquí, es estar tranquilos, viendo los animalitos. Últimamente, estas casonas viejas las hicieron cafés, en donde se toma uno, una cervecita, el cafesito, el refresquito", respondió Leticia.
"Para mí es un lugar muy especial. Suelo pasar bastante tiempo aquí, si tengo la oportunidad de venir al centro, pues llego, me siento un rato, veo las palomas, veo a la gente que pasa, veo si me encuentro a algún amigo. Me parece de las mejores plazas para hacer eso, simplemente para estar. Es una buena plaza para llegar a sentarte, relajarte un rato. Me gusta mucho, porque también soy músico, entonces es un buen lugar para venir y tocar aquí en los cafés", relató Cian.
Caminar por el jardín es hacerlo prácticamente entre varios siglos de historia moreliana. Frente a él, se encuentra el conjunto del Conservatorio de las Rosas, inmueble que tuvo distintos usos a lo largo del tiempo: fue convento de monjas dominicas, Colegio de Niñas de Santa Rosa María, hospicio y cuartel, antes de convertirse en sede de una institución dedicada a la enseñanza musical.

En 1941 se trasladó ahí una escuela de formación musical y, en 1950, con la constitución de la Asociación Civil del Conservatorio de las Rosas, el edificio quedó formalmente vinculado con la institución que actualmente conocemos.
Uno de los detalles que distinguen al jardín son las dos esculturas de bronce que parecen mantener una conversación silenciosa desde extremos opuestos: Miguel de Cervantes Saavedra y Don Vasco de Quiroga, obras del escultor mexicano Ignacio Asúnsolo, colocadas en 1947.
Entre ambas se encuentra una fuente de cantera rosa, rodeada por árboles, flores, bancas y andadores, elementos que contribuyen a esa imagen característica de un espacio donde el patrimonio arquitectónico convive con la vida diaria.




