Descartan cierres viales por visita de Sheinbaum a Morelia
MORELIA, Mich., 5 de mayo de 2026.- Desde el exterior se observan las fachadas, a veces con evidentes signos de deterioro, a veces con lonas que advierten el riesgo de un derrumbe, a veces apuntaladas y cercadas por láminas para garantizar que no pasarán los transeúntes tan próximos de las edificaciones que puedan exponerse a daños.
Son los alrededor de 180 inmuebles que, sitos en el Centro Histórico, enfrentan un deterioro que no ha sido compensado por mantenimiento, de los que 45 presentan el mayor riesgo de colapso, según cifras emitidas por la Gerencia del Centro Histórico.
En algunos casos, lo único que se mantiene en pie son las fachadas, mientras que en otros sobreviven partes de antiguas casonas o viviendas de cantería, invadidas por vegetación y basura.
Y es que más de ocho de cada 10 de estos inmuebles están en el abandono, al no tener sus propietarios los recursos requeridos para llevar a cabo una adecuada restauración, por estar en curso un proceso sucesorio que dé certidumbre jurídica sobre el dueño o, inclusive, a la espera de un derrumbe que permita una reconstrucción no necesariamente apegada a los lineamientos para zonas de monumentos históricos o para forzar el cambio de uso del suelo.
Pese a ubicarse en la zona de monumentos históricos de Morelia o en su área de transición, donde los inmuebles están protegidos por leyes que norman los procesos, materiales, usos y conservación de estos, para muchos propietarios los costes económicos superan su capacidad financiera, los trámites burocráticos son complejos o antes de tocar el predio se deben resolver cuestiones testamentarias.
Más aún, la mayor parte de estas edificaciones se encuentra en manos de particulares, lo que impide que los gobiernos puedan destinar recursos públicos para su conservación o atención.
Esto lleva a que las autoridades únicamente puedan intervenir ante un riesgo inminente de colapso, por desprendimiento de materiales que puedan afectar a los transeúntes, los vehículos o la infraestructura urbana aledaña, o colocar lonas que advierten a la población sobre la necesidad de no acercarse.




