Suman más de mil denuncias por deforestación en 2 años: Secma
MORELIA, Mich., 15 de abril de 2026.- Compró tierra como si estuviera construyendo un imperio… pero nunca quiso quedarse con él. A principios de los años noventa, Douglas Tompkins, cofundador de The North Face, tomó una decisión que cambiaría el destino de miles de hectáreas en la Patagonia. Mientras el mundo empresarial giraba en torno a crecer y acumular riqueza, él comenzó a comprar terrenos en uno de los lugares más remotos del planeta con una idea que, en ese momento, parecía completamente fuera de lo común.
El proyecto comenzó en 1991 con la compra de un terreno de alrededor de 17 mil hectáreas en el sur de Chile, en la zona de Reñihué. De acuerdo con reportes de National Geographic y el medio británico The Guardian, esta adquisición fue solo el inicio de un proceso que se extendería durante más de dos décadas. Con el paso de los años, Tompkins fue comprando más terrenos cercanos, muchos de ellos antiguos ranchos o áreas destinadas a la ganadería, hasta formar un enorme bloque continuo en una de las regiones con mayor biodiversidad del mundo.
Ese crecimiento dio origen a lo que más tarde se conocería como el Parque Pumalín, una reserva que llegó a superar las 400 mil hectáreas. En ese territorio se encuentran bosques templados lluviosos, considerados entre los más valiosos del planeta, además de volcanes, ríos, cascadas y fiordos. Antes de ser protegida, gran parte de esta zona estaba expuesta a la tala y a proyectos de explotación que amenazaban su equilibrio natural.
Mientras consolidaba este proyecto en Chile, Tompkins también llevó su iniciativa a Argentina. En los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes, adquirió cerca de 240 mil hectáreas, una de las zonas húmedas más importantes de América Latina. Este ecosistema había sido alterado por la actividad humana durante años, y el objetivo no fue solo conservarlo, sino restaurarlo, permitiendo la recuperación de especies y procesos naturales.
Durante más de 25 años, las compras continuaron de forma constante. No fue una sola operación ni una adquisición masiva en un solo momento, sino un proceso gradual que implicó reunir múltiples propiedades hasta consolidar extensiones cada vez más grandes. En total, las tierras adquiridas por Tompkins y su fundación sumaron cientos de miles de hectáreas entre Chile y Argentina.
Sin embargo, lo más sorprendente ocurrió después. En lugar de mantener estos territorios como propiedad privada, Tompkins y su esposa decidieron donarlos. En 2017, años después de su fallecimiento, se concretó una de las mayores donaciones de tierras de la historia, con más de 400 mil hectáreas entregadas al Estado chileno para la creación y ampliación de parques nacionales. Este modelo también se replicó en Argentina, donde las tierras adquiridas se integraron a áreas protegidas como el Parque Nacional Iberá.
El resultado fue la creación de una red de parques que hoy abarca millones de hectáreas en la Patagonia. Estas áreas no solo resguardan ecosistemas únicos, sino que también han permitido la recuperación de especies y el desarrollo de un turismo enfocado en la conservación.
Más que una compra, lo que ocurrió fue un proyecto de largo plazo que transformó la forma en que se entiende la relación entre la riqueza y la naturaleza. Lo que comenzó con la adquisición de un terreno remoto terminó convirtiéndose en un legado donde miles de hectáreas dejaron de ser propiedad privada para convertirse en naturaleza protegida y accesible para todos.




